Como prólogo a este artículo
debemos aclarar que el Pabellón de las Rosas y el Armenonville
pertenecieron a los mismos concesionarios y se comunicaban entre sí.
CLAUSURA DE UN CABARET.
PROYECTO DE RESOLUCION
"Art.1o. El D.E.
procederá de inmediato a clausurar el cabaret "Armenonville"
que se ha reabierto el sábado 15 de noviembre en la propiedad municipal
Avenida Vertiz y Tagle."
Fdo. A.M.Gimenez, Miguel
Briulo, Enr. Mouchet
Del Boletín Oficial del
Consejo Deliberante del 18 de noviembre de 1924.
En el Boletín del 10 de
octubre de 1924 figura la transcripción de la reunión del Consejo
Deliberante en la que el Sr. Zaccagni manifiesta:"Entre los asuntos
que han entrado a la consideración del Consejo en la última sesión,
figura uno que ha pasado a estudio de la comisión de hacienda. Se trata
de una solicitud de los señores Prumiéres y Cía para renovar el
contrato de arrendamiento del terreno ubicado en el parque 3 de febrero,
calles Avenida Alcorta y Tagle, denominado Pabellón de las Rosas."
Tiras y aflojes habían
precedido a este tratamiento. Ya existía una orden de desalojo que los
concesionarios habían desconocido y que habían provocado incidentes
tales como detalla el consejal: "Entonces se vió en Palermo este
espectáculo digno de una cinta cinematográfica: el empleado comunal que
había acudido al objeto a la dirección de paseos, organizó la caballería
municipal con todos los guardianes del Parque 3 de Febrero, y rodeó la
manzana del Pabellón de las Rosas. Con la ayuda de los demás guardianes,
de a pié, la infantería comunal, organizó el ataque al pabellón para
que los señores empresarios no sustrajeran nada sin la previa intervención
de la intendencia"
Se desprende de las
palabras del consejal que los medios eran por demás expeditivos.
Mas adelante el Sr.
consejal Giménez, en uso de la palabra manifiesta que aconsejaba pedir al
Ministerio del Interior la intervención mas decidida de la policía a fin
de hacer respetar más los contratos y disposiciones vigentes"
"En cuanto al pedido
de prórroga de la concesión, no puedo aceptarlo bajo ningún concepto,
porque aún cuando se refiere a la próxima temporada de verano y a la
instalación de un restaurant, en realidad se trata de establecer allí un
cabaret con todos los escándalos de inmoralidades, de prostitución, de
alcoholismo a que suelen dar lugar..."
Sr. Mouchet.-Pido la
palabra
"Como se trata de
hacer desaparecer un cabaret, porque según tengo entendido eso es lo que
funciona en ese local, creo que no debe haber vacilaciones de ninguna
especie. NO CONOZCO LOS CABARETS PORQUE NUNCA HE ESTADO EN ELLOS, SOLO LOS
HE VISTO EN EL CINE; pero tratándose de evitar que en una propiedad
muncipal funciones establecimientos de esta índole, creo que todos
podemos estar de acuerdo y votar inmediatamente oponiéndonos a la prórroga
de la concesión".
-Se vota: afirmativa por
unanimidad.
18 de noviembre de 1924
El señor consejal Gimenez
vuelve a la carga:
"El cabaret, como ya
he dicho en otra oportunidad, es un resurgimiento en Buenos Aires de los
piringundines de campaña, de los despachos de bebidas, de la trata de
blancas, de los ecándalos, peleas y desórdenes que a diario
originan"
"Debemos cerrar
inmediatamente ese local, así como los análogos del centro que se han
establecido y que son centros de verguenza, de escándalo, que debmos
suprimir."
Después de varias
consideraciones apoyando las palabras de Gimenez se insiste resolviendo:
"El D.E. procederá de
inmediato a clausurar el cabaret "Armenonville" de acuerdo a la
resolución del H.C. de fecha 7 de octubre ppdo."
No obstante ello el cabaret
"Armenonville reabre sus puertas el 15 de noviembre.
El 2 de diciembre de 1924
"el concejal Rotta
presentó un proyecto de Minuta al señor Intendentea fin de que el D.E.
no lleve a cabo la demolición del Pabelón de las Rosas. hasta tanto se
determine el destino que debe darse a esas instalaciones"
Por resolución del Consejo
Deliberante del 29 de diciembre de 1924 "no procede la demolición
del Pabellón de las Rosas"
Por ese entonces se realiza
la venta de los terrenos pertenecientes a Palermo Chico "en la que
estaba involucrada la superficie ocupada por el Pabellón de Las Rosas,
Armenonville y Piscina" por lo que se solicita el desarmado de esas
instalaciones.
Se trata en reunión del
Consejo Deliberante:
El Concejal Sr. Guerrico
aduce que el edificio no debe demolerse pues "la Municipalidad
necesita una sala por el estilo del Pabellón de las Rosas o mejor, a
efecto de destinarla a muchas cosas de beneficio público, como ser,
conciertos, reuniones populares, conferencias, exposiciones etc.
Pero el Concejal Sr.
Zaccagnini aclara "Tengo aquí el cartel del remate del Barrio
Palermo Chico, editado por el D.E. y como puede ver el señor consejal, el
terreno del Pabellón de las Rosas, desde la calle Bustamante en adelante
no está incluido en el plan."
Luego de varias
consideraciones y discusiones que si las instalaciones son de material
desarmable o de ladrillos el Sr. Secretario de Hacienda, Ravignani dice:
"No lo vamos a demoler ni mañana ni pasado. Además están
funcionando ahí servicios municipales y pueden estar seguros los señores
concejales que la demolición y traslación no se han de hacer en uno, en
dos ni en tres meses; requiere cierto tiempo y, además, tener el terreno
donde hacer las nuevas instalaciones.
EXPOSICION DE AUTOMOVILES
EN EL PABELLON DE LAS ROSAS
MONTO DE IMPUESTO.
Mientras tanto en las
instalaciones del Pabellón de las Rosas funcionaba una exposición de
automóbiles "en la que se cobraba al público, en concepto de
entrada, uno, dos y cinco pesos según los días u horas de reunión".
Es entonces cuando la Municipalidad mediante Resolución 964 del 7 de mayo
de 1925 determina cobrar un impuesto de treinta pesos por cada reunión
realizada en el Pabellón de las Rosas.
Pasan casi dos años y
sigue el problema, por eso el 30 de marzo de 1928 se "Autoriza la
permanencia de las construcciones levantadas en el Pabellón de las Rosas
con motivo de la realización del 9o. Salón del Automovil.
El próximo destino de las
instalaciones es la ocupación por el taller de escenografía del Teatro
Colón, pero en 1930 por Exp. 23.947 "autorízace al Departamento de
Obras Públicas para llevar a cabo, con la mayor celeridad posible, la
demolición de la construcción del Pabellón de las Rosas.
El 2 de marzo de 1931 se
decide la venta en remate público de la demolición y materiales que
provengan del edificio ocupado por la Dirección de Tráfico ubicado en la
Avenida Alvear y Tagle frentes S.O. y S.E. respectivamente, y fíjase como
fecha de la subasta rl día 30 de marzo a las l6 horas"
"La demolición se hará
con piquetas y no por derrumbe de modo que no perjudique a los
vecinos".
El 1o. de marzo de 1930, la
revista Comoedia comenta la apertura del nuevo y lujoso edificio del
"Armenonville" y dice:
"Cuando se concibió
la idea de dar a la ciudad de Buenos Aires un sitio de reunión
distinguida y lujoso, como estaba en el propósito de los que debían
realizar el proyecto del Armoniville, más de una sonrisa excéptica se
dibujó en los labios de los porteños elegantes, más de una frase irónica
bautizó la iniciativa, excesivamente anticipada.
Dotar a la Capital Federal
de una institución de las proporciones ideadas, se creyó una verdadera
utopía. Estaba en la mente de todos un equivocado concepto de la metrópoli,
de sus costumbres, de su ritmo; ella parecía a los más la gran aldea de
una lejana juventud, a la que asustaba tal derroche de lujo y de
comodidad, para lo que ellos consideraban un lugar de reunión dudosa.
Olvidaban así la tradición
impuesta ya en el Ta-Ba-Ris, que poco a poco había logrado disipar la
mala atmósfera que envolvía en general a lods dancing y que no sabía
amoldarse a la idea del cabaert moderno, europeo o norteamericanop,
elegante y familiar"
Pasaron unos pocos años y
ya sonaban a ridículas las palabras del consejal. El Armenonville fue,
por muchos años, el cabaret moderno, elegante, chic de un Buenos Aires
que seguía progresando pese a las crisis, los deniveles sociales, los
fraudes electorales, los negociados de los aprendices de brujos de la época,
de un Buenos Aires que vivía asombrándose de lo que hoy resultarían
juegos de niños, picardías de políticos y autoridades.