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Bailar
el Tango
al Compás del Tango
Oscar
Prada Domecq
Este trabajo fue presentado
en el 5º Congreso Latinoamericano de Folklore, realizado en Buenos
Aires desde el 12 al 15 de noviembre de 1996.
las
deformaciones en el tango danza actual
unto a lo
tremendamente positivo de la existencia de un nuevo movimiento
tanguístico que engloba a la juventud, los tangueros (o
milongueros) que vivimos y bailamos antes de la gran crisis,
encontramos, hoy en día, graves deformaciones en el Tango Danza.
La deformación
fundamental es que se baila, en la gran mayoría de los casos, sin tener
en cuenta el compás. Y durante la crisis ha surgido una forma de
bailar que no permite que se tome el compás. Se sale con el pie derecho
(el hombre) hacia atrás y se hacen cinco pasos, juntando en el quinto.
Luego se continúa con tres pasos, juntando en el tercero.
El compás del tango es
cuatro por ocho (cuatro tiempos, en corcheas en cada compás), por ello
el tango, tradicionalmente, se lo ha bailado con cuatro pasos, juntando
en el cuarto, o no, si se realiza la corrida. Esto permite ir pisando
los tiempos. Un paso por tiempo. Muy fácil de bailar al compás. Porque
para bailar el tango no hace falta más que caminar con este núcleo
básico de cuatro pasos, al compás. Porque bailar es moverse,
desplazarse al compás de una determinada música y si esa música es
el tango, se está bailando tango. Luego se le pueden agregar figuras.
Pero lo fundamental es "caminar el tango" y eso
significa dentro del compás.
Cuando el bailarín es
hábil busca encontrar el primer tiempo de cada compás con su primer
paso (pie izquierdo), así no solo va marcando los tiempos sino que
también realiza cada núcleo de los cuatro pasos básicos dentro del
compás. Y para ello impulsa con un poco más de fuerza ese primer paso
y casi automáticamente va a encontrar el tiempo fuerte de cada compás,
que es el primero. Y así, cuando finaliza el tango, lo terminará justo
con la última juntada de pies (cierre).
Como puede verse es
imposible bailar al compás con ese nuevo estilo que muchos denominan "la
salida". Esta salida se puede realizar en alguna oportunidad
dentro de un tango como una figura, sabiendo que tendrá un problema con
el compás, a resolver. Pero nunca como núcleo básico que se repite
permanentemente, como se hace con los cuatro pasos.
Hasta ahora nos
estábamos refiriendo a los tangos que llevan un ritmo donde los cuatro
acordes de acompañamiento tienen el mismo valor: un tiempo cada uno.
El problema es un poco más difícil cuando se tiene que bailar un tango
de la Guardia Vieja o simplemente a D’Arienzo, por ejemplo, donde por
lo general el primer acorde dura un tiempo y medio, el segundo medio
tiempo y los dos restantes uno cada uno. En ese caso el bailarín, si
quiere bailar al compás, tiene que hacer un paso largo y lento (uno y
medio), un paso corto (medio tiempo) para continuar con un tiempo y un
tiempo. Esto es la corrida. También cuatro pasos pero con distintos
valores, cada uno está marcado en las partituras y lo expresan los
músicos.
Con el nuevo estilo no se
puede realizar "la corrida" porque después de juntar
en el quinto tiene que hacer dos y cerrar y luego, si no hace figura,
tiene que retroceder con el pie derecho y hacer los cinco y cerrar y
siempre así. Cuando se baila con el estilo tradicional, cuando se hace
el cuarto paso no se cierra -en la corrida- se pisa más adelante y de
allí se continúa nuevamente, si se continúa con la corrida.
La incomodidad de bailar
fuera del compás con el nuevo estilo, hace que los bailarines se
refugien en las figuras, con lo cual intentan disimular esa falta de
armonía entre la música y la danza. Al realizar permanentemente
figuras sin "caminar" el tango, el compás desaparece y
se ve una danza híbrida, que se está realizando con la música de
tango de fondo, pero podría ser la Marsellesa, que para nada cambiaría
lo que se está bailando.
En el tango tradicional,
luego de cada figura se debe "caminar" para mostrar
bien el compás, que en la figura pudo haberse diluido un poco. En los
cincuenta, a los que hacían puras vueltas se les llamaba calesiteros y
a los que hacían solamente figuras sin cortarlas con caminatas,
verduleros.
Otro elemento fundamental
en el tango tradicional es el abrazo. El hombre debe tomar bien a su
compañera, con fuerza, con decisión, pero a la vez con suavidad. La
pareja debe arrimarse la cabeza y el torso, separándose desde abajo del
pecho, dejando un lugar entre los pies de ambos que permitan mejor
caminar y realizar figuras. En algunas oportunidades es necesario apoyar
la cabeza de uno contra la del otro, para mantener mejor el balance en
las figuras. Pero no se apoya la cara contra la cara como en el bolero,
sino la frente del lado derecho del hombre con la parte izquierda de la
frente de la mujer. Esta forma de abrazarse para bailar crea una
comunicación muy grande entre ambos bailarines, donde gran cantidad de
marcaciones son innecesarias. Mientras se baila el tango, los bailarines
están totalmente metidos en la música y funcionan como si fueran parte
de la orquesta. En esos momentos no existen otros intereses que el de
bailar armónicamente, entregados uno al otro. Son los sentimientos que
se crean al bailar un tango lo que une a la pareja y permite que se
expresen. Nada tiene que ver en ese momento las inquietudes sexuales.
Eso es otra cosa. Claro que muchas veces se ha utilizado el baile del
tango para otros fines, pero entonces lo bailan como un bolero. En el
tango debe estar presente una gran sensualidad en los movimientos, no la
sexualidad como muchas veces lo muestran.
Hoy en día no sólo en
demostraciones públicas sino también en los bailes, muchas parejas
bailan con coreografía predeterminada. El tango existe porque es una
danza totalmente espontánea, de permanente creatividad. Y esto es lo
que percibe la gente que está mirando bailar tango.
Si se quiere bailar bien
el tango tradicional se debe llegar a la pista sin saber que es lo que
se va a hacer. ¡Cuántas veces me han preguntado "¿Cómo vamos
a empezar?"! y yo he contestado: "¿Vos no lo sabés?
Yo tampoco". El hombre sabe los pasos básicos y una cantidad
equis de figuras, luego influenciado por la música, el ambiente, su
mismo estado de ánimo marcándole a su compañera, sale de la forma
que se le ocurrió en ese instante y así continúan durante todo el
tango. Y no son pocas las veces que durante el baile surgen pasos
nuevos, que ni se los había pensado. Luego, si uno se acuerda, se los
racionaliza y se los tiene en el arsenal. El tango, cuando está atado a
una coreografía predeterminada, resulta una danza mecánica, donde los
bailarines van atados a determinados pasos sin poder expresar lo que en
ese momento sienten. Y esto se trasluce claramente.
Cada tango debe ser una
obra de arte, donde el artista puso todo de sí. En este caso el artista
es la pareja. A partir de que se unen para bailar son uno solo, donde si
el hombre lleva la batuta (y no pocas veces influenciado por la mujer le
está trasmitiendo, sin hablar con la boca, sino con el cuerpo). La
mujer pone su talento en cada paso, en cada figura. No es lo mismo que un bailarín
baile con una mujer o con otra, aunque
ambas sean excelentes bailarinas. Lo fundamental es la
comunicación que entre ambos se establece. Si ello
existe, saldrá un hermoso tango bailado, aunque solo lo
hayan caminado. Pero en cada paso se puso el alma, como el
pintor la pone en cada pincelada o el escultor en cada
movimiento del cincel.
Cuando
dominamos bien esta danza, entonces podemos jugar con los
tiempos. Nos retrasamos en un tiempo para meter una
corrida aunque el tango sea lento. O lo mismo en los
tangos rápidos nos retrasamos para luego alcanzar a
entrar justito en el compás.
las
tanguería para el turismo
El primer pensamiento que
me viene es que habría que prohibir esos shows de tan mal gusto que
dicen que es baile de tango. Pero dado que yo estuve siempre con el
prohibir, prohibir, digo que por lo menos habría que hacer como con los
cigarrillos que le ponen una etiqueta que dice "Es nocivo para
la salud", entonces el que lo consume sabe lo que consume. En
la actualidad mucha gente en el extranjero cree que bailar tango es
tirar patadas, hacerse una chilena en el aire, revolear a la compañera,
correr alocadamente en pareja por la pista, etc., etc.
la memoria histórica del
tango
El hueco que ha dejado
una generación sin tango, ha deteriorado la red que
transmitía la memoria histórica
del baile del tango.
Sobre música y canto
existen muchos documentos: gráficos, en discos, en programas de radios
grabados, en la televisión y en el cine. Pero desgraciadamente, desde
el punto de vista del baile, prácticamente no existen. Solo unos pocos
minutos en toda la historia de nuestro cine, que no dicen gran cosa.
Eran las personas que unas a otras transmitían las experiencias
colectivas.
Antes de los sesenta el
tango comenzaba a enseñarse dentro de la misma familia. De padres a
hijos, de hermanos mayores a menores, entre primos o tíos. Las primeras
prácticas eran por lo general en las fiestas familiares, que se
realizaban a menudo. Cualquier ocasión era buena para armar un
bailongo. Nunca faltaba un casamiento, un compromiso, un bautismo, un
cumpleaños o una yerra.
Luego los muchachos se
enseñaban pasos unos a otros. Y para aprenderlos uno hacía de mujer y
otro de hombre y luego a la viceversa. Y así el hombre no sólo sabía
hacer el paso sino que también sabía cómo marcarle a la compañera
para que realice la parte que le correspondía.
Y el viernes o sábado en
el baile del club, sin que nadie se diera cuenta, hacía hacer el nuevo
paso a la chica que lo acompañaba. Solo hacía falta que la presionara
aquí o allá o que la empujara hacia el costado o hacia al frente, etc.
Cuando yo tenía cuatro
años, mi madre, Florencia, de 21 años entonces, me comenzó a enseñar
a bailar tangos. Mi compañera de ese entonces era mi prima Aída de 5
años. Mientras mi tío Hermindo, hermano de mi papá, en una verdulera
de ocho bajos (pequeño acordeón), repetía el único tango que
sabía: "Garufa", mi madre pacientemente me hacía
caminar el tango.
Ella me insistía "uno,
dos, tres, cuatro. Sí, pero en el cuarto juntá los pies. El hombre
siempre sale con el izquierdo, ya sea hacia adelante, al costado o hacia
atrás. Y la mujer siempre sale con el pie derecho. El hombre siempre
tiene que marcar bien porque mientras se baila no se habla, se escucha
la música". Después venían los ochos, la corrida, los pasos
cruzados, etc., etc.
Mi madre bailaba con mis
tíos mayores que ella, que habían nacido en el 900 y con sus amigos
que ya eran avezados bailarines a fines del siglo pasado.
Luego fueron las fiestas
familiares los lugares de entrenamiento. Y a los 12 años iba a cuanto
bailongo había, para pasar luego a los salones de los clubes.
Cuando volvíamos del
baile, al llegar a la casa de mi abuela paterna, acompañado por mis
tías, unos pocos años mayores que yo, continuábamos entrenando pasos
en la cocina. La corrida era la que más nos peocupaba. Teníamos la
ventaja que a mis tías se la enseñaba su cuñado, casado con una de
las hermanas mayores.
Después nos
encontrábamos con los muchachos y practicábamos algún nuevo paso. En
el instituto donde estudiaba en Buenos Aires en el 46 y luego en los
cincuenta, esperábamos con ansias cualquier pausa para ir a practicar
entre los muchachos algunos nuevos pasos y asimismo pulir las caminatas.
Así aprendíamos en esos
tiempos. Y cuando íbamos a los bailes y encontrábamos alguno que
había ido a una de las pocas academias que había (Gaeta) lo
bromeábamos. Los reconocíamos porque todos bailaban igualitos. Y si
había ido a la academia era porque era muy "tronco" o
muy tímido.
Existen muchas pesonas
que tienen memoria del tango de esos tiempos anteriores a la gran
crisis, pero no se han dedicado a enseñar. Y la mayoría han quedado
apabullados por la existencia de tantas academias y profesores. Y
desgraciadamente estos profesores no han vivido realmente el tango
cuando lo bailaba masivamente el pueblo. La mayoría de ellos vienen de
otras danzas tan alejadas del tango como es el rock and roll, o el
ballet e incluso el folklore.
La enseñanza del tango
se ha convertido en un negocio, en gran parte. Tenemos que volver a sus
raíces y mantener nuestro tango tanza tradicional, que es parte del
folklore de nuestro pueblo, de nuestro país.
Artículo
publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.24 abril-mayo
1997 |