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Breve
Historia del
Tango
en Catamarca
jorge
fernández "Jorfer"
"el
tango en el valle"
Tango
Música y letra de "Jorfer" (SADAIC)
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En una noche templada, allá
por el mes de enero,
en el silencio
del valle, un tango se oye sonar...
Un bandoneón compadrito, con un violín sensiblero,
junto al piano, nos invitan para salir a bailar...
Un contrabajo se une, con su respaldo sonoro
para un cantor que nos dice un estribillo vocal...
Aplaude la concurrencia como en el tiempo de oro,
y el tango vibra en el valle, con su fuerza emocional.
No hay distancia para el tango, ni
cerro que lo detenga;
es el alma del porteño, que recorre sin cesar
todo el mundo con su verso, en una cálida arenga
que su música dispensa, al que lo quiere aceptar...
Viejas orquestas de tango que el
valle tuvo en sus voces
en las noches desveladas que ya el tiempo, se llevó...
Entre malvones y patios, que no tienen otros roces,
bailarines compadritos, que el pasado se llevó...
En el silencio del valle, el tango vive esperando
por qué mora en esas almas que lo supieros mecer,
y en una noche templada, lo escucharemos cantando
en los versos inmortales, del viejo tango "Volver"... |
an
Fernando del Valle, capital de la provincia de Catamarca, tuvo en
tiempos de la famosa década del 40, alrededor de
diez agrupaciones musicales que interpretaban el tango, al modo de las
tradicionales orquestas porteñas. Estas agrupaciones amenizaban reuniones
familiares, bailes sociales, comunales y también los bailes que el
carnaval disponía anualmente. Algunos de esos conjuntos han pasado al
recuerdo luego de exitosas campañas, permaneciendo firmes en la
evocación de quienes pudieron disfrutarlos. Uno de ellos (quizás el más
famoso y aún fresco en las retinas) fue la Orquesta Típica de Alberto
Francis, cuyo líder era el vocalista Alberto Francis. Este
querido y recordado hombre de tango, se desempeñaba como profesor del
Colegio Nacional. De cierta manera, teniendo en cuenta que existían
enérgicos preconceptos para tolerar la doble función del magisterio y la
actividad artística, la actitud del profesor-cantor Alberto Francis puede
haber sido considerada como "revolucionaria".
Según dice Carlos Martínez (que fuera
miembro de esa orquesta) el Instituto del Profesorado Secundario,
consideraba una "bajeza" actuar en una orquesta bailable, ya que
existían posibilidades de "ser considerada un fanfarrón"
(sic) o algo parecido. Por lo tanto, ambas actividades no parecían ser
compatibles. Sin embargo le cupo al profesor Francis (personaje muy
popular y querido en Catamarca) la tarea de acabar con esa acartonada
disposición, creída y aceptada por la mayoría. Francis cantaba y, como
lo hacía muy bien, no precisó muchos esfuerzos para imponer su
categoría, basada en dotes y condiciones naturales. Para ello, cantó con
su agrupación en los principales escenarios de la noche catamarqueña.
Según ha trascendido, existían para ese ambiente,
tríos, cuartetos, quintetos y orquestas consideradas "grandes",
integradas por piano, contrabajo, 2 bandoneones, 2 violines y, en otros
casos, 3 voces de violines, 3 de bandoneones, bajo, viola, piano y
cantores.
La integración de la Orquesta Típica Alberto
Francis (por referirnos a la de mayor predicamento zonal) incluía:
como primer violín al maestro Prenol, en el bandoneón al maestro Randolfo
Medina y en el piano, al maestro Valderrama; tres valiosos
elementos del mejor nivel catamarqueño.
La Orquesta "Cóndor" también supo
lucirse en la noche de Catamarca. En el piano y la dirección se
encontraba nada menos que Polo Giménez, Celis en el
contrabajo, Carlitos Rojas en el bandoneón, junto a Coco
Briones y Molfino; en los violines estaban Castruchini,
Barrionuevo y Prenol, y a veces, Pereyra.
De esta nómina que hemos mencionado, solamente dos
de ellos permanecen vivos: la veterana imagen del bandoneonista Randolfo
Medina y el pianista Tomás Valderrama, ambos con más de 80
años de edad.
Todas las agrupaciones orquestales tenían abundante
trabajo, ya que los bailes semanales que realizaban las entidades
culturales de los distintos barrios de la ciudad, explotaban el saludable
auge de la música popular, que constituía la principal diversión de la
población. Dos ejemplos famosos: el club "Villa Cubas" y
el "Hindú Club". Otro de los principales lugares de
baile era el Recreo "El Molino" en la Avda. Ocampo, donde
era posible encontrar a los bailarines clasificados en dos categorías: en
el piso superior se ubicaba la gente "chic" (la
gente de "astrakán"
o de "tapados de piel", como se acostumbraba a
denominarlos) y en la pista del piso bajo, se ubicaba la gente común, la
de mediana posición económica social, que en realidad, era la fuerza
más concreta a favor del tango. La afluencia a los bailes de "El
Molino" era masiva, de modo que no extrañaba encontrar en los
bailes de fin de semana, muchedumbres que oscilaban entre 1.000 y 2.000
personas. Había, lógicamente, otros lugares para lucirse bailando. Uno
de ellos, era "Obras Sanitarias" ubicado en la calle San
Martín 333 y el Club Atlético "Sarmiento" en las calles
Mate de Luna y Sarmiento, donde se ofrecían espectáculos de boxeo y
luego, bailes; el recreo "Avenida", que funcionaba en las
calles Belgrano y Mitre, lugar donde solían actuar las grandes orquestas
que llegaban desde Buenos Aires; el Club de Pelota
"Catamarca"; "La Querencia", que estaba en
el barrio de "Los Ejidos"; "El Descamisado",
que había sido regenciado por un tal Casado, de filiación peronista y en
donde solía actuar la Orquesta Típica de Marcelo Vidal, y
la Jazz de Juan Baez, con músicos de la banda del
Regimiento local. Eran tiempos en que funcionaba también el "Richmond
Bar" donde estaba por las noches la Orquesta de Castruchini
y Prenol. En el barrio de "La Alameda", muy cerca uno del
otro, estaban los salones de baile y diversión "Mogambo"
y "Tropicana", a una cuadra de distancia uno del otro.
Don
Pepe Bustos, periodista y tanguero amigo, de San Fernando del Valle, en
una interesante nota publicada en el periódico "La Unión"
encabezaba con "Amigos que yo quiero, escuchen este tango...",
hace una mención del cantor de tangos Juan Carlos Martínez Allende, una
figura muy popular entre los buenos cantores que sabe mostrar Catamarca en
todas las oportunidades (se lo conocía por el mote de El Zorrito). Una
foto lo muestra cantando ante los micrófonos de LW 7 Radio Catamarca. (*)
Es oportuno recalcar que, según informaran Juan
Carlos Sánchez y Juan Carlos Martínez Allende, casi todos los conjuntos
oriundos de Catamarca y que cultivaron el tango, han contado con
elementos, con cultura y condiciones musicales que le han permitido
interpretar y leer arreglos musicales provistos por Toto Damario,
Héctor Stamponi, Astor Piazzolla, Carlos Lazzari, Jorge Dragone, Luis
Stazo, José Libertella, Roberto Pansera, José Spitalnik, Eduardo Rovira,
Julián Plaza y otros más, a través de los envíos que las distintas
editoriales efectuaban a todos los intérpretes de todo el país.
Según la experimentada opinión de quienes han
recorrido la noche tanguera de Catamarca, bien puede ser considerado este
orden para aquilatar méritos de los principales músicos catamarqueños.
En
bandoneón: Carlitos Rojas (alumno del maestro Castañares)
Randolfo Medina (alumno de Ciriaco Ortiz
(padre))
En violín: Juan Prenol (compañero de Elvino
Vardaro en orquestas típicas de Buenos Aires)
En piano: Tomás Valderrama (maestro de piano
y de música, canto y profesorado de coros)
Ricardo Gason
Washington Núñez
Horacio Gambini
"El Chato" Sosa Guzmán (gran
marcador de bajos en tango y folclore).
En ocasión de llegar Julián Plaza a la ciudad de
Catamarca, fue de visita a la propia casa del maestro Tomás Valderrama (a
la sazón pianista de la orquesta típica Alberto Francis, que puede ser
considerada la Orquesta Típica Símbolo del Tango Catamarqueño). La
orquesta estaba ejecutando el tango "Chiqué"
sobre un arreglo especialmente escrito por Julián Plaza, el pianista
Tomás Valderrama tomó a su cargo un espectacular solo que promovió el
clamoroso
aplauso de toda la concurrencia.
Entre los milongueros más populares de la ciudad
de Catamarca, son recordados los nombres de "El
Pelado Garriga", Arturo Over "El Pata Ancha", Luis
Scornabatti, Carlos Figueroa, Luis Chaya, "El Sapo Cativa",
Marcos Berrondo, Dr. Ponferrada, Dr. Navarro, matrimonio Ruiz,
entre muchos más. Eran tiempos de muy buena y respetable convivencia
donde no se podía evitar el saludo "de vereda a vereda",
como se estilaba. Esa misma época en que el "bis" premiaba al
aplauso ferviente, hace recordar las brillantes variaciones que ejecutaba Carlos
Rojas en su bandoneón, al ejecutar los tangos "Amurado",
"Inspiración" o "Recuerdo", y
las melodías y solos de Prenol con el volín de aquella orquesta
típica "Alberto Francis". En las listas de vocalistas,
merecen la mención Alberto Francis, Juan Carlos Martínez Allende,
Carlos Zamora, Luis Cortes, Oscar Arrosas, Manuel Antonio Cativa, J.
Salcedo y el "Turco Simes".
Producido el lamentable
fallecimiento del cantor Alberto Francis, se desintegra la gran
orquesta que había dirigido. Tiempo más tarde, el cantor Juan Carlos
Martínez Allende (que además es músico y ejecuta el violín)
reagrupa al conjunto bajo el nombre de "Los Maestros del
Tango" y se lanza a la conquista de nuevos lauros. En 1951, Aníbal
Troilo visita Catamarca, presentándose en el Club de Pelota.
Luego del baile y de la reunión en torno al tradicional asado, la
guitarreada y el cantor, Juan Carlos Martínez Allende canta el
tango "Toda mi vida" de Troilo y Contursi,
con el acompañamiento del fuelle de "Pichuco" y el contrabajo
de Celis. Fue una fiesta inolvidable para el tango y su gente.

En el antiguo galpón donde se
cobijaban los tranvías del servicio de transporte de Catamarca (que luego
fue un mercado) se realizaban también bailes que concitaban la presencia
de mucho público. Esto era en la calle Rivadavia, frente a la plaza "25
de Agosto". Se los llamaba "Los bailes de la 25"
y los regenteaba un ex boxeador llamado Cinesio Gómez.
Hay que nombrar al recreo "Avenida"
en las calles Mitre y Belgrano, donde se presentó Osmar Maderna al
frente de su gran orquesta.
Ya hemos hablado del Club de Pelotas
"Catamarca", ubicado en la Avda. Presidente Castillo, frente
al puente del Fariñango. En ese escenario se han presentado las grandes
orquestas de tango procedentes de Buenos Aires, tales como Aníbal
Troilo y José Basso.
También hemos nombrado al café y bar "Richmond",
que ocupaba un lugar donde hoy coexisten tres confiterías. Antes, todo
ese predio lo ocupaba un solo establecimiento, con un gran escenario
interior donde solía presentarse la orquesta típica Alberto Francis,
y en la vereda (frente a la plaza) se ubicaban mesas que ocupaban
"gentes de mejor nivel social", que no entraban al salón de
baile.
Otro lugar de encuentros deportivos propicio para la
milonga, era el bar "Pinot" donde había un ring de boxeo
y un salón de baile. Hoy, este predio está ocupado por el actual Teatro
"Catamarca", en pleno centro de la ciudad.
¿Cómo olvidar al "Salón Azul"
ubicado en Rivadavia y Chacabuco, en un subsuelo regenteado por el
"Loco Flores" y que traía a las orquestas de Castrichini y la
de Molfini?
La "Sociedad Italiana" que
funcionaba en el piso superior del Cine "Ideal", solía
presentar la orquesta dirigida por el violinista Prenol que hacía
un estilo similar al de la orquesta de Enrique Rodríguez,
incluyendo fox-trots y pasodobles.
Del viejo "Mogambo" que funcionaba
en la Alameda, existe una interesante anécdota que vale la pena recordar.
Para una "milonga" organizada para un lunes, se contrató al
famoso cantor porteño Roberto Quiroga. Se inició el baile y en
una mesa, casi junto al escenario, se ubicó un personaje lugareño
conocido como "El turco Jalil", que estaba acompañado
por una dama bastante atractiva. Al cantar Roberto Quiroga el tango "Mano
a Mano" y expresar la frase: "... los morlacos del
otario, los tirás a la marchanta..." miró al "Turco
Jalil" y a su compañera. Siguió cantando, pero al parroquiano no le
cayó bien la frase del tango, y se lo demostró al cantor tirándole con
un sifón por la cabeza, que por suerte, no llegó a dar en el
blanco... En esos tiempos, los dueños de "Mogambo" eran
Ermette Manditoria y "el Gordo
Chupin".
También, el recreo "Tropicana" que
abrió sus puertas el 20 de setiembre de 1958, según algunos memoriosos,
con la típica "Los Maestro del Tango" y la jazz
de Horacio Gandini.
Otro lugar de baile: "El Puerto"
ubicado en las calles Rivadavia y República, siempre en el centro de San
Fernando del Valle, era propiedad de un tal Mercado (que en alguna
oportunidad se lo dio como Intendente), y en donde sabían actuar los
muchachos de "Los Maestro del Tango", al igual que el salón
bailable del conocido "Hotel Ancasti" que se inauguró
con la música de esta popular orquesta, siempre dirigida por Juan
Carlos Martínez Allende, en el año 1961.
Figura también el salón de baile de la "Sociedad
Española", en la Avda. Ocampo y Urquiza y el club "Defensores
del Norte", que presentaba las reuniones bailables para todo
público; así como el salón del "Club Social", ubicado
muy cerca de la Catedral. Se realizaban bailes los jueves, viernes,
sábados y domingos de modo que las orquestas tenían abundante trabajo.
Se
calcula, entre los nombrados y los olvidados, una cantidad de locales de
baile que va de 20 a 25, en los cuales se hacía, invariablemente, tango
acompañado por folclore, por jazz o característica tropical.
Toda esta información tiene origen natural y
original en las reseñas históricas obtenidas de testimonios ofrecidos
por Juan Carlos Sánchez ("Puyuyo") y de Juan
Carlos Martínez Allende ("El Zorrito") así como de
Randolfo de Jesús Medina, que muy gentilmente se han brindado en esta
tarea tan importante como puede serlo la recopilación de datos que
solamente una memoria privilegiada puede retener luego de tanto tiempo
transcurrido. Por lo tanto, hago extensivo a ellos, el agradecido
reconocimiento que todo lo descripto importa para la historia del tango en
la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, y en general, para el
tango argentino, que a través de las enormes distancias que separan a sus
centros capitales, sabe mantener y cultivar el fervor nacional y popular
que merece nuestro música representativa.
(*) Esta emisora privada, LW 7 - Radio
"Catamarca", fue transferida a la Cadena Nacional de
Emisoras Oficiales, Radio Nacional, que a partir de ese momento se
denominó "LRA - 27 Radio Nacional - Catamarca".
Desde 1980 hasta 1986, ha cubierto la emisión de un
programa denominado "Noche y Tango" difundido todos los
sábados en el horario de 20 a 21. Posteriormente, fue incluido en la
programación de F. M. Municipal de
Catamarca.
Artículo publicado en la
Revista CLUB DE TANGO Nro. 19 Mayo-Junio
1996 |