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LO
LLAMABAN,
ALDO CAMPOAMOR
Jose Pedernera
 a canción ciudadana guarda en su historial nombres
famosos y de sobradas condiciones. Uno de estos nombres es el de Aldo
CAMPOAMOR (Aldo Chiavegato, nombre
real) hijo de Gino y de Teresa Burri. En realidad, muy
poco se comenta de este intérprete, salvo que fue un gran cantor, que en
1937 fue vocalista de la Orquesta Típica, de Horacio Pettorossi,
haciendo pareja con la cancionista Susana Ortiz (que perteneció al elenco
de Radio Prieto). Fue cantor de la orquesta de Juan Canaro, con el que
viajó al exterior (con este conjunto parece no haber dejado grabación
alguna). También fue vocalista de las orquestas de Rafael Canaro, Roberto
Zerrillo, Astor Piazzolla y Mariano Mores. En 1952 debutó como solista en
Radio El Mundo en la audición "Patio de Tango". Con las
orquestas de Mariano Mores y Astor Piazzolla, Aldo dejó varias placas
grabadas.
¿Y que más se comenta de Aldo Campoamor?. Nada se
menciona sobre sus orígenes o su niñez. En mi afán de conocer sobre la
vida de los grandes que tuvo y tiene nuestra canción ciudadana llegué a
indagar hasta lo inimaginable. En el caso de Aldo, allá por el año
1982, obtuve algunos indicios sobre su vida y encaminé mis pasos hacia la
ciudad de Cosquín. Una vez allí, entrevisté al Sr. Antonio Prado, ya
octagenario y nativo de Cosquín, con quien Aldo, aún siendo un
muchachito, realizó sus primeros balbuceos como cantor.
El Sr. Prado era bandoneonista y había tenido, en la
década del 20, una orquesta típica llamada "Los Indios" (como
la de Tanturi). Durante el período del 35 al 50 se asoció con un músico
peluquero del lugar, de apellido NOYA y la orquesta pasó a denominarse
NOYA-PRADO. De acuerdo al relato del Sr. Prado, Aldo tenía una vocación
tremenda por el canto y quería e insistía en ensayar todos los días y a
toda hora, lo que le traía problemas porque los integrantes de la
orquesta eran toda gente de trabajo y por lo tanto dedicaban determinados
días y horas para los ensayos.
Al parecer, Aldo Campoamor no nació en Cosquín, sino
que llegó a esa ciudad siendo muy pequeño. Sus padres eran encargados de
una quinta muy grande cuyos dueños eran una familia radicada en la ciudad
de Córdoba. La quinta estaba en lo que ahora se conoce como "La
Remembranza" (un barrio residencial) en la margen este del puente,
acariciando el Río Cosquín. La orquesta de don Antonio Prado actuaba
regularmente en el "Club de Pan de Azúcar", al que concurría
la gente acomodada de Cosquín. También lo hacía en el ex Hotel Mundial
(donde está ahora la Terminal de Omnibus), y en otras instituciones de
Cosquín y Departamento Punilla, principalmente en los lujosos Hoteles de
La Falda y Capilla del Monte.
Aldo, además de tener buena voz, tenía muy buena
presencia.Era muy solicitado por las chicas "bien" del lugar.
Pero, (siempre hay un pero) como trabajaba en la quinta con el padre,
durante la semana tenía que andar con el carro distribuyendo verdura y
muchas veces "abono" ("guano" para plantas). De
acuerdo a Don Prado, andaba con ropa de fajina y látigo en mano, y
parecía un carrero del 900. Entonces las chicas, que durante el sábado
se deshacían en sonrisas y atenciones, durante la semana le daban vuelta
la cara como si no lo conocieran. En este momento del relato Don Prado,
no puede dejar de esbozar una sonrisa y continua: "Aldo se ponía
fulo, y me decía: "Estas minas son unas engrupidas, qué se habrán
pensado", y agregaba otros epítetos imposibles de reproducir.
Don Prado recuerda que antes de conseguir trabajo en la
Capital Federal Aldo participó de un concurso para cantores. Había
llegado a la final y se consideraba seguro ganador porque era muy superior
a los demás competidores; pero uno de los finalistas había ido con una
barra brava. Apenas empezó Aldo a cantar, la barra empezó a gritarle de
todo, y cuando se bajó del escenario lo amenazaron diciéndole que si
no se retiraba del concurso lo iban a amasijar. Aldo se tuvo que tomar
el olivo, y para colmo andaba sin un mango, cosa que pensaba remediar con
el premio en efectivo que le hubiera correspondido si ganaba. Se tuvo que
ir caminando. Una vez pasada la mala racha, y ya conocido por los
principales directores de orquestas, tuvo oportunidad de actuar con muy
buen suceso con Juan Canaro. Tiempo después, tras su éxito en Francia,
vino a Cosquín con Piazzolla, era la década del 40 y actuó en el
"Club de Ajedrez".
Cierta vez Don Antonio Prado, realizó un viaje a
Buenos Aires y fue a visitar a Aldo. "Fue un encuentro muy emotivo.
Me presentó a mucha gente del ambiente, entre otros a Homero Manzi. Por
aquellos días, el estudio fotográfico de moda de los artistas era el de
Anemarie Henrich; allí fuimos con Aldo porque tenía que sacarse una foto
publicitaria con un sobretodo que le había obsequiado Casa Muñoz".
Aldo le contó a Don Prado que había realizado una gira y se había
traído una brasileña a Buenos Aires. La dama tenía mucha plata, pero
la brasileña duró mientras duró la plata. Una versión dice que Aldo se
casó con la hija de un comerciante que tenía una cadena de bares
lácteos.
Artículo publicado en la
Revista CLUB DE TANGO Nro. 12 diciembrel
1994 |