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e habría bastado con solo crear "La Bordona" -uno de los tangos más bellos que se hayan escrito- para entrar definitivamente en la Historia del Tango. No conforme, se empecinó en ser un excepcional orquestador y fino ejecutante de equilibrado vibrato. Emilio Balcarce es sin duda un artista íntegro y fundamental del tango que supo evolucionar sin perder la esencia tanguera.Nacido en Buenos Aires el 22 de febrero de 1920, asomó desde joven al ámbito musical -luego de estudiar violín con los maestros Paiva y Marcoli; y contrapunto, armonía y fuga con el profesor Elher- ingresando al conjunto de Ricardo Ivaldi alrededor de 1935. Sus inquietudes progresistas lo llevan a formar su propia agrupación en 1940, donde cambia el vio-lín por el bandoneón -instrumento que aprende a tocar por su cuenta- y que le servirá armónicamente para su producción de arreglos y orquestaciones. Volvería tiempo después a su violín para incorporarse a la orquesta típica del maestro Edgardo Donato. Cumplida su labor allí insiste con su propia orquesta para acompañar la labor del cantor Alberto Castillo, quien se había desvinculado de Ricardo Tanturi y se lanzaba como solista. Aquí comienza a destacarse su apellido en el medio tanguero y con la consideración del público, ya que alcanza niveles de altísimo éxito en los bailes de carnaval y luego en Radio Belgrano, llegando así a las salas grabadoras. Se aleja de Castillo para encabezar él solo la orquesta y convoca al cantor Jorge Durán; más tarde compartiría el rubro con Amadeo Mandarino, quien fuera el primer cantor de Osvaldo Pugliese en 1939. En 1940 cuando Alberto Marino se va de la orquesta de Troilo le confía a Balcarce los arreglos musicales y la dirección de su orquesta. Con Alberto Marino también llegan al disco al igual que con Castillo años antes, y algunas de las versiones más logradas son: Mano blanca, Anclao en París, Charol y Amarras -con Castillo- y Organito de la tarde, El motivo y Qué habrá sido de Lucía -con Marino- entre otros.

Terminada su actuación con Alberto Marino, Balcarce decide por espacio de dos años dedicarse a su tarea de arreglador y trabaja para las orquestas de Aníbal Troilo, Alfredo Gobbi y Leopoldo Federico. Sus orquestaciones son llevadas al disco y obtiene el éxito que acrecienta su prestigio. "La Bordona" -su máxima creación- que graba Pichuco en 1956 se convierte en uno de esos tangos "antológicos", permanentemente estudiado, ya que ha marcado un estilo de composición al igual que Pugliese y Piazzolla, pero en opuesta concepción. Balcarce conserva la ortodoxia y prueba el "modernismo" sin alardes de revolucionar nada, simplemente expone la bella melodía lograda con una segunda parte rítmica, una armonización justa y las posibilidades de fraseos y cantos del piano, bandoneón y violín, ésto se da justamente en "La Bordona".

Cuando se cerraba la década brillante del tango (1949), Osvaldo Pugliese lo convoca a su orquesta, la cual estaba integrada por Camerano, Herrero, Carrasco y Balcarce en violines; Ruggiero, Gilardi, Caldara y Castagniaro en bandoneones; Aniceto Rossi en contrabajo y Pugliese en el piano. Balcarce aporte su doble talento de ejecutante y arreglador, quien se va consustanciando con el estilo que le imprimen Pugliese y Ruggiero. Rápidamente su faz de compositor es aceptada por Pugliese y graban el 27/9/49 su tango "Bien compadre". De esta escuela, diría mejor, en esta academia de músicos que fue la orquesta de Pugliese, Balcarce permaneció durante 20 años en los cuales alcanzó a posicionarse como segundo violín -Herrero fue desde 1955 primer atril- y junto a Julián Plaza y Osvaldo Pugliese (también Ruggiero en una primera etapa) fueron a través de las orquestaciones definiendo el estilo hoy conocido. Sus trabajos más importantes son: El tobiano de 1950, Pasional de 1951, Si sos brujo de 1952, Caminito soleado de 1953, Por una muñeca de 1954, en Odeón y Nonino de 1962, Candombe blanco de 1962 y Cardo y malvón de 1963 para el sello grabador Philips entre otros de jerarquía similar.

En 1968 se desvincula de Pugliese junto a Plaza, Ruggiero, Rossi, Herrero, Lavallén y Jorge Maciel, para formar el Sexteto Tango. Pone en práctica su ductilidad de arreglador para la creación de un nuevo estilo -cercano al de Pugliese- pero distinto junto al aporte de Lavallén y Plaza. Graban para RCA Víctor y las giras al exterior son el fuerte del conjunto, visitando Japón, URSS, Francia, España y Sud América. Durante la década del ’70 formaron parte del elenco de "El Viejo Almacén", acompañando a su anfitrión, el recordado Edmundo Rivero. También se produjo el encuentro con otro grande, el pibe Rufino.

Por lo expuesto, es razonable considerar a Emilio Balcarce una figura que aportó todo su arte, su inspiración y talento para consolidar la estética musical, destacando que a los 76 años de edad sigue trabajando y orquestando para "Color Tango", al mismo tiempo que continúa junto al renovado Sexteto Tango integrado por Herrero, Rossi, Zárate, Cabrera, Ado Falasca y él obviamente.

 

 

Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.26    Septiembre-Octubre   1997

 

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