feliciano
brunelli:
"El Mago del
Acordeón"
silvia
inés brunelli
n
la historia de la música argentina existe un antes y un "después
de Feliciano Brunelli".
Si bien algunos podrían dudar de su excelencia orquestal o
negar el éxito en ventas de su repertorio, no puede pasar desapercibido
que "Felicien" convirtió al acordeón en la
"vedette" de los instrumentos de su época.
"No es por lo que
tocaba, sino por dónde colocó al acordeón como instrumento, lo hizo
importante...", dice
el maestro Anconetani.
Ossimo, un pueblo
incrustado en las montañas del Mar Adriático, un pueblo musical; sus
habitantes fabrican instrumentos musicales, esencialmente acordeones a
piano; investigan el sonido, seleccionan la madera, trabajan el aire...,
huelen la música.
En la margen opuesta
los Balcanes comenzaban a inquietarse.
El 20 de marzo de 1890
Bismark es destituido. El poder en Alemania quedaba en manos de la
aristocracia militar prusiana.
El 24 de diciembre de
1890 Juan Brunelli vende su casa de Ossimo y su taller, decide emigrar
con su compañera Ardovina Bontempi, se va con la música a otra parte y
en Marsella encuentra algo de lo que buscaba.
En esos tiempos el Mar
Mediterráneo era intensamente navegado y el Golfo de León ofrecía un
solaz a los marinos.
El
puerto de Marsella abría la puerta a la ciudad más importante después
de París, con una densidad demográfica muy alta, conocida por sus
aceites, jabones y sus construcciones navales.
Pero allí también se
realizaba la gran Exposición de Ciencias e Industrias, en donde Juan
presentó sus acordeones y parece que le fue bien porque decidió
quedarse.
En 1893 mereció la
medalla de oro en un concurso al que concurrieron 120 acordeonistas
famosos de la época, era el 10 de setiembre.
Por su negocio de
Marsella pasaban muchos músicos, entre los cuales estaban los
argentinos Alfredo Gobbi (padre), Angel Villoldo y Enrique Saborido, con
quienes entabló una amistad.
El 7 de febrero de 1903
nace Feliciano. Cuando cumple 9 años se desata la primera guerra
balcánica y Juan decide viajar a la Argentina, estableciéndose con su
familia en Rafaela, provincia de Santa Fe.
Feliciano se acercó a
la música aprendiendo piano con el profesor Luis Richi y acordeón con
su padre, al que acompañaba en sus presentaciones.
Un día de 1915
contratan a don Juan para animar con su acordeón una fiesta de
campaña. Feliciano acomoda el "Tilburí", revisa los
ejes, sube los acordeones al coche y espera, como siempre, va a
acompañar a su padre.
Varias horas de música
a pleno sol agota a cualquiera, menos a los incansables paisanos que
siempre reclaman "la del estribo", así que Feliciano
tomó su acordeón y no paró de tocar por una hora y media.
Cinco pesos y un gran
abrazo no fue la recompensa esperada, así que ese mismo año debutó
profesionalmente, animando bailes con su acordeón, tocando el piano en
el cine mudo y recorriendo los pueblos con una "Capilla
Volante".
En la campaña no
abundaban las iglesias así que un sacerdote decidió instalar su
capilla en una carpa, que trasladaba de lugar según las circunstancias,
utilizando a Feliciano con su acordeón para atraer la atención de la
gente e interpretar la música religiosa.
Posteriormente forma un
trío de violín, guitarra y acordeón, con el que trabajó hasta 1933.
Por mediación de Angel
Bini realiza su primera grabación como solista en "Grabaciones
Dacapo" de Buenos Aires, perteneciente al sello Odeón.
Un año más tarde se
radicaba en la Capital Federal impulsado por Elvino Vardaro y forman "Feliciano
Brunelli y su Cuarteto Criollo", con Feliciano en
acordeón, Elvino Vardaro en violín, Vicente Spina en
guitarra y Alcides Fertonani en 2º acordeón.
Con esta formación
actuaba 3 veces por semana en Radio Splendid y graba en RCA Victor 2
temas de su autoría: Ilusión de mi vida y la ranchera La
enana.
En 1937 decide convocar
a Elvino Vardaro en violín, Enrique Bour en flauta (su
representante artístico) y Aníbal Troilo en bandoneón,
reservando el piano para sí, resonando los primeros acordes del "Cuarteto
del 900" por L.R.6 Radio Mitre.
Indudablemente la
inclinación de Troilo por una formación típica orquestal y la de
Brunelli por la orquestación universalizada, deben haberse fusionado en
un estilo muy característico para el tango de la época.
Lo
cierto es que, luego de esta experiencia, Feliciano presenta una
formación de 15 músicos y 1 cantante bajo el nombre de "Feliciano
Brunelli y su Orquesta Característica", siendo contratado
por Jaime Jankelevich para interpretar su repertorio en Radio Belgrano
como artista exclusivo (que lo fue durante 25 años), ganándose el
seudónimo de "El Mago del Acordeón", mientras batía
records de ventas discográficas.
Junto a Francisco
Canaro, Héctor y Francisco Lomuto y Pedro Maffia
funda la Asociación de Directores de Orquesta en 1946.
El rock de los ’50
encontró a Feliciano grabando éxitos en Music Hall y el sello T. K.
Mientras el Cadillac
daba la vuelta al mundo en los tempranos ’60, la casa Honner de
Alemania, diseña especialmente para él, 3 acordeones electrónicos que
incluye en su orquesta, orientando el repertorio hacia la música
campera y ciudadana.
En 1964 forma el "Nuevo
Cuarteto", integrado también por su hijo Carlos, grabando
en RCA un repertorio de tangos, milongas y valses.
El verano de 1966 en
Villa Gessell vio su última presentación en público. Quizá no fue la
más brillante, pero fue una noche especial.
"No te desprendas
de tu acordeón, en él tienes tu porvenir",
dijo su padre cuando él le dio su primer instrumento.
Sí, fue una noche
especial para Feliciano, tan especial como aquella tarde de 1915 en la
que, mágicamente, apareció con su acordeón en la campaña, solo que
esta vez el Mago del Acordeón hizo su último gran acto, desapareció
de la escena convirtiéndose en música.
Llevó su melodía a
otros cielos en 1981 dejando una obra de incalculable valor cultural,
una música que ha sido escuchada hasta en los confines de la Argentina
por más de 40 años.
El apellido Brunelli,
de tan dilatada significación en la música popular, no solo sigue
generando derechos autorales, también ha trascendido las fronteras ya
que hoy su música es escuchada por alemanes, italianos y japoneses,
entre otros.
Feliciano
fue una "Fuente sin agua" porque tuvo fama en su vida,
pero también soledad en su alma como consecuencia de las circunstancias
que lo rodearon después de llegar a la fama.
El camino que recorrió
mi abuelo comenzó en él mismo y siguió por tierras lejanas,
concluyendo bastante apartado del punto de su nacimiento.
Salir de gira fue uno
de los incentivos en los que recreó su naturaleza musical y, cuando
dejó de hacerlo, procuró colocarse en situaciones que le dieran las
experiencias y emociones de aquellos que disfrutaban haciéndolo.
Ocurrió así que,
aunque permaneció siempre en el mismo sitio, fue extranjero en su casa
y peregrino ante sí mismo.
Artículo
publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.24
Abril-Mayo 1997 |