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Un gran valor instrumental, que supo pasar por las grandes orquestas de su tiempo. Personalidad introvertida, que ha sabido dejar sus huellas, en el emocionado recuerdo de sus amigos y colegas. Nos referimos al bandoneonista


JORGE FERNÁNDEZ "JORFER"

Tratando de armar una simple biografía, hemos recopilado estos informes que servirán para tenerlo presente, cuando escuchemos su famoso tango "Vamos, vamos, Zaino Viejo"... 

no de los tantos personajes que la música del tango, con su simpleza contundente ha entronizado para siempre. Se trata de Fernando Tell, un excelente músico, bandoneonista, que a través del tiempo, fue compositor, arreglador y director. Nació en María Susana, una pequeña localidad de la provincia de Santa Fe.
Aún niño, alentó sus prematuras inquietudes, cuando Esteban Lombardo le obsequia su primer bandoneón, impartiéndole a partir de ese momento, las lecciones iniciales. Primera semilla sembrada, que florecería de modo esplendoroso, para una carrera de logros y progresos. Por medio del maestro rosarino José Sala, que se interesa por este juvenil bandoneonista, pasa a tocar en esta orquesta en la que alcanza una permanencia de dos años.

Llega el momento de viajar a Buenos Aires enrolándose en la orquesta de Miguel Padula, de la que pasa a la de "Edgardo Donato y sus muchachos". Corría el año 1945 y es entonces que pasa a la orquesta de Antonio Rodio. Durante ese año, Fiorentino deja la orquesta de "Pichuco", y Piazzolla lo convoca a Fernando Tell para que toque a su lado. Al año siguiente, "Fiore" se va al Pacifico en una gira, pero Piazzolla no lo acompaña. Fernando Tell, Figari, José Diaz y Ernesto Gianni integran el conjunto que al final se queda en casa porque se anula la gira.

No se amilana Fernando Tell y pasa a la gran orquesta de Francini-Pontier, donde permanece dos años. Pero Tell ya llamaba la atención por su profesionalismo y justamente Aníbal Troilo lo invita a ingresar a su orquesta, en la que permanece hasta el 18 de julio de 1959.

Parece desalentado Fernando Tell, que abandona la música, la orquesta y el bandoneón. Pone un negocio comercial y parecería que cambia su sistema, pero felizmente no alcanza a más de un año. Habla con Osvaldo Fresedo, acaricia nuevamente su fuelle y hace los Carnavales de 1961, conociendo a Ricardo Francia, que es contrabajista de la Sinfónica Nacional. Este músico viaja al Japón y por medio de la señora Makiko Yamamoto, esposa del Almirante Yamamoto de la Comandancia Naval de Japón, invita a Fernando Tell a ir al Japón, donde arriba a mediados de 1961, siendo esperado por su amigo Ricardo Francia, que lo incorpora a su orquesta con la cual graban un disco LP de tangos.

Los buenos antecedentes de Fernando Tell le abren camino rápidamente. Un manager lo promociona como solista y debuta en una confitera de tangos, en el barrio "Shinguku" de Tokio. Luego trabaja incansablemente en "Show", confiterías y los escenarios de la NKH Radio Nacional, además de la TV en colores y en cadena a todo el Imperio.

En 1961 lo contratan para actuar con la orquesta tipica "Tokio". Actúa al frente de un trío con Tosiaki en guitarra y Kisaburo en contrabajo. También actúa como bandoneonista de las orquestas típicas japonesas "Pampa", "Porteña" y otras. En 1963 es contratado para el Show del "Mikado", que actualmente es el lugar nocturno más importante de Tokio. Contratado por una semana, se prolongó su presencia durante dos meses. Ello atrajo el interés del Director Artístico de la empresa japonesa "King Record", sello que le permitió grabar 3 discos LP, siendo el primero reeditado para Argentina.

Seguían sus trabajos exitosos y su fama en Japón seguía creciendo, cuando de pronto, Fernando Tell abandona el Japón y retorna a Buenos Aires, en noviembre de 1963. Según sus propias declaraciones, sentía mucha nostalgia y obró asi por sus motivos sentimentales. Lo recibe bien Buenos Aires, y de inmediato se presenta en Radio Belgrano y aparece en un especial del Canal 13. Sus compromisos se multiplican y alguien le recuerda la posibilidad de volver a Japón, desde donde se lo vuelve a tentar. Es indudable que a través de su permanencia en el lejano Oriente, reafirmó sus sentimientos hacia sus ancestros familiares, incluyendo su música.

Volvió a su Santa Fe y ahí se radicó definitivamente. Un amigo mutuo, el violinista Salvador "Nito" Farace, oriundo también de esa zona, con sus viajes a Arroyo Seco y a Rosario, sabia traer noticias que comentábamos en nuestros encuentros en SADAIC. Por ello, la noticia del deceso de Fernando Tell, nos dejó atónitos y consternados. Alguna crisis personal (muy intima tal vez) le habría impulsado a poner fin a su vida, lo que lamentablemente logró. El ser humano tiene cosas oscuras (como en este caso) que desconciertan a quienes deben ser sus presenciales testigos. Que descanse en paz.

Quiero agradecer los datos necesarios que facilitaron este trabajo, a los señores Ricardo Gaspari y a Nito Farace. Muchas gracias.

 

 

 

 

Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.43  Julio-Agosto  2000

 

 

 


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