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Las letras
de
La Cumparsita
RICARDO OSTUNI
De la Academia Nacional del Tango |
No
pocos interrogantes y muchas dudas se mantienen aún sobre la historia del más
célebre de los tangos. Hay criterios dispares acerca de la fecha de su creación.
Idénticas controversias suscita la participación de Roberto Firpo tanto
en el estreno de la obra cuanto en la incorporación de algunos pasajes de su
autoría. Lo mismo ocurre con la notación del tango en el papel pentagramado, mérito
que algunos memoriosos adjudican al pianista Carlos Warren y otros legan
al autor de Vivíane.
Rosario
lnfantozzi Durán pone en boca de su tío
Matos Rodríguez, estas palabras: "Creo que nunca pude
hacer otro tango igual...
Más adelante compuse otros tangos y otras músicas, algunos quizás
mejores que el primero. Pero éste (La Cumparsita) encierra un mundo de
ilusiones y de tristezas, de
sueños y de nostalgias que solo se viven
a los veinte años. Fue un momento mágico. Y mágico fue su destino. ¡Cuántos
misterios en torno a él, cuántos pleitos! Ríos de tinta
y kilómetros de papel se ha utilizado para enaltecerlo o hacerlo
pedazos... " ( Yo, Matos Rodríguez, el de La Cumparsita - Rosario
lnfantozzi Durán).
No menos accidentada es la historia de su
letra. Hasta 1924 La Cumparsita fue un tango instrumental
"totalmente olvidado" según el juicio de Marambio Catán.
Precisamente, por carecer de letra, no era ejecutado por las orquestas de
entonces que acompañaban el auge del llamado tango-canción. Matos, por su
parte, había vendido los derechos de la firma Breyer Hnos. representante de la
Casa Ricordi en la Argentina.
El 6 de junio de 1924 la Compañía de Leopoldo
Simari estrenó en el viejo teatro Apolo una obrita de Contursi y Maroni
titulada Ün programa de cabaret". Para esos años no había obras
teatrales de cuño popular que no incluyera el estreno de uno o dos tangos para
asegurarse el éxito del público. En el Cuadro Segundo de esta obra, el cantor Juan
Ferrari cantó por primera vez los versos compuestos por ambos autores sobre
la música de La Cumparsita: Si supieras / que aún dentro de mi alma...
La pieza estuvo muy poco tiempo en cartel porque ni este nuevo tango ni la
amarga sátira de La mina del Ford en la voz de la actriz Luisa
Morotti, lograron salvar su mediocridad. Sin embargo el nuevo tango tuvo un
éxito inesperado. Gardel comenzó a cantarlo ese mismo año y lo grabó
para Odeón con las guitarras de Ricardo y Barbieri. De ahí en más fueron
redescubiertos sus valores musicales y, como dijera Víctor Soliño, "La
Cumparsita comenzó a escalar los pocos escaños que le faltaban
recorrer para situarse en la cumbre de la gloria".
La historia que sigue es conocida. Matos supo en Paris por boca de Canaro-
de estas novedades acerca de su tango. Recurrió al auxilio del Dr. Calatayud,
un joven abogado uruguayo que llevó adelante las acciones legales para deshacer
la venta de los derechos a Breyer Hnos. y prohibir que se tocara La
Cumparsita con letras o verso que no fueran los que el mismo Matos había
firmado como de su autoría: La cumparsa /de miserias sin fin desfila...
Esta nueva letra, que fue depositada en la Biblioteca Nacional el 9 de noviembre
de 1926, fue llevada al disco por el cantor Roberto Díaz con la orquesta Los
provincianos.
Muerto Pascual Contursi el 16 de marzo de 1932,
su viuda, Hilda Briano y Maroni iniciaron acciones legales por daños y
perjuicios contra Matos Rodríguez por reconocimiento de derechos como coautores
de la obra en cuestión. Fue un larguísimo pleito que se resolvió cuando también
Matos había muerto. El 10 de setiembre de 1948 Francisco Canaro
emitió su laudo arbitral al que se habían sometido finalmente las partes
quedando zanjadas las cuestiones referentes a los porcentajes por derechos de
ejecución, fotomecánicos y de inclusión en películas. También se
determinó que en las futuras ediciones de La Cumparsita deberían
registrarse las dos letras referidas, con
exclusión de las de cualquier otro autor.
Esta
última previsión del laudo arbitral, nos induce la pregunta: ¿acaso existen
otras letras compuestas para este tango?
La respuesta es afirmativa. Hay al menos otras
dos letras y quizás una tercera, que se presumen escritas con la intención de
ser adosadas a la música del Becho. La más antigua pertenece a Alejandro
del Campo, un cofrade de la Federación de Estudiantes del Uruguay en la que
militaba Matos Rodríguez al tiempo de componer su tango. Fue publicada por
"El alma que Canta" en 1926 y se sospecha que es la primera
letra escrita para La Cumparsita por encargo del autor, ante la morosidad Víctor
Soliño a quien le habría hecho originalmente el encargo.
También la revista El Alma que Canta publicó
el 19 de noviembre de 1957 una nota de Antonio Cantó titulada "La historia
del tango" en la que transcribe unos apuntes de Nicolás Olivari sobre La
Cumparsita. Olivari hace mención de "la primera letra que se escribió"
para este tango, obra del poeta y hombre de teatro Augusto
Mario Delfino.
Ni una ni otra letra tuvieron éxito ni fueron
cantadas o llevadas al disco por intérprete alguno. Ambas se refieren a una
comparsa carnavalera con versos evocativos de los días de la juventud. En
realidad todas las letras conocidas, transitan lugares comunes y ripiosos,
ajenos a la calidad que hubiera merecido el tango.
La quinta letra está escrita en inglés. Es
obra de Oiga Paul y fue publicada -según datos de Roberto Selles- en
1937 por la casa editora Edward B. Marks Music Corporation de Nueva York bajo el
título de 'The masked one" (La Mascarada). Dice Selles que en la
partitura consta también el título original de Matos Rodríguez. La letra
repite sospechosamente- el mismo argumento de "Siga el corso" de
Aieta y García Jiménez.
A sido una constante, al menos hasta los años
cuarenta, que las letras adosadas a los tangos fueron muy inferiores a la
calidade de la música. Los ejemplos abundan de manera notoria como para
eximirme de señalarlo.
Por supuesto que exceptúo del juicio a Celedonio Esteban Flores, Enrique Cadícamo,
Francisco García Jiménez, Enrique Santos Discépolo y algunos pocos más, que
desde sus primeras composiciones fueron muy cuidadosos con la calidad de sus
versos. En el caso de La Cumparsita, bien podemos afirmar que, felizmente, ha
perdurado a pesar de sus letras.
Letra de Pascual Contursi
y Enrique P. Maroni
I
Si supieras
que aún dentro de mi alma
conservo aquel cariño que tuve para ti.
Quién sabe si supieras
que nunca te he olvidado
volviendo a tu pasado
te acordarás de mí.
II
Los amigos ya no vienen
ni siquiera a visitarme
nadie quiere consolarme
en mi aflicción.
Desde el día que te fuiste
siento angustias en mi pecho
decí percanta ¿qué has hecho
de mi pobre corazón?
III
Al cotorro abandonado
ya ni el sol de la mañana
asoma por la ventana
como cuando estabas vos.
Y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comía
al verme solo, el otro día, también me dejó
I bis
Sin embargo
te llevo en el recuerdo
con el cariño santo
que tuve para amar.
Y sos en todas partes
pedazo de mi vida
una ilusión querida
que no podré olvidar.
Letra de Gerardo H. Matos
Rodríguez
I
La cumparsa
de miserias sin fin desfila
en torno de aquel ser enfermo
que pronto ha de morir de pena,
por eso es que en su lecho
solloza acongojado
recordando el pasado
que lo hace padecer.
II
Abandonó a su viejita
que quedó desamparada
y loco de pasión, ciego de amor
corrió tras de su amada
que era linda, era hechicera
de lujuria era una flor
que burló su querer
hasta que se cansó
y por otro lo dejó.
I bis
Largo tiempo
después cayó al hogar materno
para poder curar su enfermo
y herido corazón y supo
que su viejita santa
la que él había dejado,
el invierno pasado
de frío se murió.
III
Hoy ya solo abandonado
a lo triste de su suerte
ansioso espera la muerte
que bien pronto ha de llegar.
Y entre la triste frialdad
que lenta invade el corazón
sintió la cruda sensación
de su maldad.
I (PARA FIN)
Entre sombras
se le oye respirar sufriente
al que antes de morir sonríe
porque una dulce paz le llega
sintió que desde el cielo
la madrecita buena
mitigando sus penas
sus culpas perdonó.

Letra de Alejandro del Campo
I
Allá viene
alegre y muy bullanguera
la cumparsita callejera
alborotando el barrio va,
los chicos de las casas salen
sonríen las viejitas
ahí va la cumparsita
besando el arrabal.
II
Soñando están las pebetas
al pasar la cumparsita
ser también la vocesita
de un estudiante locuaz.
Los muchachos se divierten
con chistes y pantomimas
y las chicas, al ver
la cumparsita ir,
ven su amor alejar.
III
Juventud dicharachera
que no conocés el llanto
ni tampoco los quebrantos
que la vida les dará,
muchachos rían, rían mucho
y no se cansen que algún día
cuando ya viejos
y peinando muchas canas
verán lejana, pero muy lejana
la vida de facultad.
I bis
Muchachada
locuaz, festiva y patotera
que recibís la primavera
como si fuera una beldad,
amigos de la farra, gozan
y van paseando su humorismo
con todo el policromismo
que brinda el carnaval.
Letra de Augusto Mario Delfino
(fragmento)
Cumparsita
emoción de la infancia
cuando
los días eran lindos
siempre
aunque estuviera gris
el cielo.
Cumparsita, alumbrada
de gritos y cantos
formada por muchachos
que hoy casi viejos son.
Estremecías la calle
con tu paso candombero
poniendo en tu visión
honda y cordial
algo de duelo.
Era el tiempo que se iba
lo que nadie atajará
el minuto fugaz la triste sensación
de lo que nunca volverá.
Quién pudiera
volver al sol
de aquellos días;
vestir de nuevo la sonrisa
sin sombras de melancolía;
tener las ilusiones
alentar la esperanza
vivir las mismas horas
con su bien y su mal.
Letra de Olga Paul
(traducción de Roberto Selles)
Me atormenta
la máscara fatal
que hoy llevas
mas es solo un disfraz
a medias
pues tu adorada faz
tras ella
reconocí al mirarte y así
te ruego que consueles mi mal
¿por qué torturas mi corazón
con tu cruel antifaz?
II
Si tu rostro descubrieras
al ver el fuego de tus ojos
tus labios de rubí
y junto a mí
tu faz, seré dichoso.
Ven conmigo que en el prado
oirás la voz del corazón
bajo este cielo azul
decir que siempre fiel
por tí será mi pasión.
I bis
Yo te canto
mientras desfila la
comparsa
deja que mi canción
persuada
tu ingrato corazón que escapa
a mis urgentes ruegos de amor
el ansia de abrazarte y sentir
lo que también tú sientes al ser
por siempre para mí.
III
Bajo la luz de la luna
nuestro ayer feliz evoco
cuando extasiados y locos
íbamos por el jardín,
pero te ocultas hoy de mí
y yo suplico que en tu faz
no luzcas más el antifaz
¡dime que sí!
Artículo
publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.43 Julio-Agosto
2000
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