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Los Coleccionistas

Oscar Himschoot

os lectores de "Club de Tango" quizá hoy se sorprenderán por este artículo. Esta revista no fue creada para polemizar ni para ser tribuna de combate, pero es justo reconocer la labor de quienes prácticamente desde el anonimato trabajan por el tango y mantienen viva su presencia y su defensa.

Son los coleccionistas, la verdadera y única memoria de la historia del tango. El coleccionista preserva libros, cilindros, aparatos reproductores, discos, manuscritos, partituras, catálogos, diarios, revistas, fotocopias y cuanto elemento sirva a la verdadera historia del tango; urga, investiga, reportea, colecciona.

Cuando alguien, estudioso, historiador, investigador o simplemente curioso necesita un dato recurre a un coleccionista y es muy posible que en él encuentre lo esperado.

En nuestro país, donde no hay dinero para proteger el pasado, el coleccionista cumple una función importante de preservación del acervo cultural.

Es por eso que quienes realmente deseen obtener información deban recurrir a ellos.

Pero la labor no se circunscribe a coleccionar acumulando material sino que son verdaderos estudiosos que se preocupan por conocer más y más cada día sobre el material que atesoran y es así que sus datos son siempre confiables. No ocurre así en obras enciclopédicas aparentemente avaladas por el prestigio de firmas famosas, donde leemos, por ejemplo, que Hansen le compró el establecimiento a Tarana, o que Corsini «nació en Buenos Aires el 13 de febrero de 1891», o tantas otras inexactitudes que vemos repetidas hasta el cansancio y que de enumerarlas llenaríamos la revista de citas.

Pero no es este el objeto de esta nota, sino el de recalcar lo que logran hacer los coleccionistas sin más recursos que los propios, que por lo general son escasos.

Por ejemplo Héctor Lorenzo Lucci, tiene para sí el orgullo de haber producido el Long Play C.B.S. Columbia Record Nº 20-619 "Carlos Gardel, sus primeras grabaciones. Año 1913" en 1985 con motivo del cincuentenario de la muerte del zorzal, por orden de C.B.S. de Estados Unidos, además del Long Play CBS Columbia Record Nº 2-918 "Juan Maglio (Pacho) 1880-1934" grabaciones acústicas "Columbia Record" 1912-1913" producido en 1987 y el importante Long Play sello H.L.L. (1990) titulado "Los Héroes del Tango" en el que se historia la trayectoria discográfica de los sellos Atlanta y Electra de Alfredo Améndola.

Además, cuando ningún editor quiso arriesgarse a publicar el importante libro de Orlando del Greco "Carlos Gardel y los autores de sus canciones", fue un coleccionista, Héctor Lucci quien no solo aceptó el desafío sino que concretó un libro al mejor estilo editorial, con el mejor papel, la mejor encuadernación y gran profusión de fotografías, algunas inéditas, ilustrativas.

Esta tarea no la realizó una institución subvencionada por el estado, la realizó un particular, sin especulaciones económicas, simplemente por amor. Para ello no necesitó de un plantel burocrático de empleados que lo respaldaran ni asesoramiento técnico sofisticado, solo necesitó de una buena imprenta para el caso del libro y la idoneidad de un coleccionista que se pasó gran parte de su vida recopilando datos, acumulando correspondencia, realizando entrevistas, contactándose con protagonistas y familiares de autores desaparecidos, urgando en diarios y revistas, sin otro presupuesto que sus magros ingresos, pero con un enorme interés investigador. Tal la tarea de Orlando del Greco.

A mediados de 1995 Lucci presentará un compacto conteniendo grabaciones de payadores, la mayoría inéditas en el conocimiento popular, y al igual que las otras producciones son realizadas sin fines de lucro.

Lucci lleva en esta tarea de acumular material: gramófonos, grafófonos, fonógrafos, cilindros, discos de pasta, etc., tantos años como Del Greco, más de treinta, quizá cuarenta o cincuenta. No son improvisados ni advenedizos.

Lucci empezó con su padre reparando las máquinas tragamonedas pasadiscos que reemplazaron a las victroleras. Conoce las entrañas de los aparatos reproductores, su historia y su evolución.Conserva reproducciones insospechadas que no existen en ningún museo, en ninguna institución. Su labor, como la de tantos coleccionistas, tiene el alto valor de quien realiza una tarea desinteresada, sin aspiraciones espurias, sin esperar soluciones gubernamentales ni valerse de su material para obtener prebendas de ningún tipo. Es la tarea silenciosa y anónima que no trasciende mas allá de un grupo de amigos con quienes se comparte la misma pasión y desinterés.

La casa de Lucci es un museo donde se pueden conocer casi doscientos aparatos reproductores de distintas marcas y procedencias, donde se pueden escuchar unos quinientos cilindros y donde en miles y miles de discos de pasta se llegan a descubrir voces insólitas o populares, con las que se puede recopilar la historia oral del país y de parte del mundo, escuchando a payadores, relatores, poetas, escritores, actores, artistas, comediantes, políticos, deportistas, voces que se preservan desde principios de siglo y que son la historia viva. Posee la colección más importante del Himno Nacional Argentino que contiene la única grabación del inventor del gramófono Emilio Berliner (Año 1897).

Hasta acá muy sintéticamente nos hemos ocupado de Lucci y de Orlando del Greco, pero lo mismo podemos decir de Bruno Cespi que atesora una de las colecciones más importantes de fotografías que existen en el país, por la cual suspira más de un comerciante intelectual del tango, y una de las más, sino la más, importante colección de partituras de tango de principios de siglo, donde tenemos que caer indefectiblemente quienes queremos investigar un tema o ilustrar nuestras publicaciones.

Bruno Cespi también, como tantos coleccionistas hace una pila de años que vive acumulando material, clasificándolo, estudiándolo y sus conocimientos sobre el tema son amplios y profundos y lo importante es que no ha hecho de ello un medio de vida sino un modo de vivir; él, como el resto de los coleccionistas, nunca ha aspirado a cargos rentados ni se ha valido del material que posee para obtener prebendas o beneficios. Cuando alguna institución extranjera necesitó material para exponer, ya sea en Europa, en México, etc., tuvo que recurrir a Bruno Cespi. Nadie que no sea él podrá suministrar el material que les interesa.

Es justicia decirlo, como es justicia destacar los actos que vienen realizando los coleccionistas en la bodega del café Tortoni, para difundir el tango y el material que poseen, sin especulaciones económicas, pues el dinero recaudado en cada uno de sus actos, es destinado a repartirlo entre los artistas que intervienen y cuando no alcanza, lo ponen de sus bolsillos, como de sus bolsillos salió el dinero con que construyeron en el predio destinado a las celebridades en el cementerio de la Chacarita, el monumento a Carlos Di Sarli para lo cual contaron con la desinteresada colaboración de la escultora Nilda Toledo Guma.

Las tareas de los coleccionistas fueron más allá, porque además, en el año cincuentenario de la muerte de Carlos Gardel (1985), colocaron una placa provisoria y recordatoria en el edificio de la esquina de Perú y Avda. de Mayo (Perú 25 y Avda. de Mayo 60) donde estaba ubicada la casa José Tagini, local en el que Gardel grabara sus primeros siete discos dobles, Columbia Record (año 1912).

En octubre de 1988 presentaron una Exposición en los salones del Concejo Deliberante con material discográfico y fonográfico, partituras y fotografías que resultó un éxito de concurrencia.

Posteriormente, en la esquina de Paraná y Lavalle, por inicativa de los coleccionistas del tango, se colocó una placa en homenaje a Homero Expósito con el auspicio de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

En 1989 colocaron una placa recordatoria en la casa donde vivió Angel Villoldo. En ese mismo año también instalaron una placa en el frente del local que ocupara el café El Nacional con motivo de cumplirse cincuenta años del debut de la orquesta de Osvaldo Pugliese en 1939.

A esta altura cabe recordar que la agrupación se fundó en el año 1985 por iniciativa de los Sres. Bruno Cespi, Héctor L. Lucci, Emilio Riesco y Carlos Piro.

Decíamos a comienzo de este artículo que nuestros lectores se sorprenderán por el tono de esta nota, que es justamente el que queríamos imprimirle para destacar con la mayor claridad posible la labor de gente que desde el anonimato, en una tarea silenciosa, hace tanto por el tango.

Cuando alguien quiere lucirse presentando grabaciones inéditas o partituras casi desconocidas debe recurrir a Lucci o a Cespi; pero no son los únicos, son muchos los coleccionistas donde deben abrevar los "sabios" del tango y es por eso que nos resulta una obligación destacar la tarea de los "verdaderos" custodios de las reservas históricas del tango y por ser el tango quizá el principal elementos que nos identifica esto significa preservar nuestra esencia, nuestra personalidad.

Gardel nos llena de orgullo a los argentinos y hacemos gala de Gardelianos por el mundo porque sabemos que el nombre del ma es la mejor tarjeta de presentación que tenemos, pero nuestro entusiasmo no llega más lejos que tener algunos discos de Gardel y escucharlo "a veces" por la radio del auto. Pero los coleccionistas no. Ellos hacen de Gardel su Dios, ellos son los que rescataron de la destrucción los primeros discos, quienes atesoran como joyas y los resguardan como los museos guardan algunos símbolos patrios.

Gracias a los coleccionistas ese material sigue existiendo.

Si usted quiere deleitarse con ese material, si quiere consultarlo, deberá recurrir a los coleccionistas: Osvaldo Firpo, que posee una de las más completas colecciones de tangos, Nicolás Stranger quien posee revistas, discos, long play, etc., el señor Loyola que ostenta una importantísima cantidad de discos de pasta, Raúl Lafuente, la memoria viva del tango, Carlos Piro, Juan Angel Russo, Farid Cernuda, Hugo Lamas quien posee el archivo más completo de la época anterior al año 1914, y no dejaremos de recordar a dos grandes coleccionistas e investigadores del tango ya fallecidos: Héctor López y Héctor Hernié y tantos otros que en mayor o menor medida resultan ser los custodios de tanto material importante que vaya a saber cual será su destino cuando estos hombres desaparezcan, porque, seguramente, no habrá presupuesto en ninguna institución del estado para adquirir ese material y preservarlo para futuras generaciones.


 

Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.12    diciembre  1994

 

 


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