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Por Juan Manuel Peña
En el sosiego de su casa de la calle Mariano Acha, del
barrio de Saavedra, rodeado de recuerdos y plenamente activo, vive el
maestro Marcos Madrigal, próximo a cumplir los 88 años
ya que nació en Buenos Aires, en Solís y Rondeau, el 27
de agosto de 1916.
A
su padre, un español que gustaba del tango, la música
clásica y el cante jondo, dueño de sucesivos almacenes
y restaurantes, donde músicos ambulantes, desfilaban ejecutando
música de tango a la gorra, le gustó el sonido del bandoneón,
por aquel tiempo un instrumento ya incorporado a nuestra música
ciudadana. Le indicó a su hijo Marcos que debía aprender
a tocarlo, cuando este rondaba los diez años.
Un cliente del restaurante de su padre ubicado en Estados Unidos al
800 ente Tacuarí y Piedras, de nombre Fernando, que trabajaba
enfrente del negocio como chofer, le enseño a Marcos el teclado,
que él siguió perfeccionando en varias academias a las
que concurrió. Cuenta Madrigal que Fernando tocaba el bandoneón
con mucha dulzura y que también le enseñó los compases
del tango "Recuerdo" de Osvaldo Pugliese.
Luego, con algunos años más, Madrigal comenzó a
tocar en orquestas de barrio, procedimiento para foguearse, bastante
común en aquellos años. También un mercado que
existía en Humberto 1° al 1400 que tenía un palco,
acompañado por una guitarra y batería, supo de sus primeras
interpretaciones. Su
fuerte atracción con el instrumento, al que hoy califica de divino
y de maldito, hizo que Madrigal, aparte de sus estudios adquiriera una
gran técnica en forma autodidacta. A
los 17 años ejecutó su música en mejores conjuntos,
aunque desconocidos, y realizó con ellos algunas giras.
A
los 20 años, en el año 1936, el maestro Osvaldo Pugliese
lo llamó cuando formó su primera orquesta, no aquella
del triunfo definitivo del pianista que fue la de 1939 y que equivocadamente
se señala a veces como la primera.
Entre otros instrumentistas de esta primera orquesta "pugliesiana",
pueden señalarse como primer bandoneón a Alfredo Calabró,
al bandoneonísta Juan Abelardo Fernández y por supuesto
Madrigal, los violinistas Rolando Curzel y Juan Pedro Potenza, siendo
el contrabajista Aniceto Rossi, y el maestro Pugliese al piano.
Esta
orquesta, cuya vigencia fue de alrededor de 5 meses, actuó en
el café Germinal de la calle Corrientes 942, entonces angosta,
y brindó mucha experiencia a los músicos. Madrigal la
recuerda con gran cariño y señala lo mucho que aprendió
con Pugliese y luego también con Horacio Salgán.
Horacio
Salgán lo llamó en 1937, recomendado por el autor de "Recuerdo",
para formar un trío compuesto por Gregorio Surif en violín,
Marcos Madrigal en bandoneón y el propio Salgán en piano
que acompañaron a la cancionista Carmen Duval. Dice Madrigal
que Salgán escribía "difícil" y había
que estudiar mucho con él. Paralelamente
a esto que narramos, surge como director de orquesta uno de los violines
mayores del tango, a juicio de algunos, el más importante: Elvino
Vardaro. Decidido a formar una orquesta Vardaro se presenta con esta
agrupación en el café Germinal, secundado en piano por
Osvaldo Pugliese, en bandoneones por Alfredo de Franco y Marcos Madrigal,
Gregorio Surif como segundo violín y Pedro Caracciolo en contrabajo.
A
partir de aquí la carrera de Madrigal en el tango fue intensa,
aunque no muy conocida por el público en general, aunque sí
y mucho por los especialistas y por sus colegas músicos. Cuenta
Madrigal que participó en numerosas giras, programas de radio,
grabaciones y hasta en un baile con la orquesta de Juan Sánchez
Gorio, ya que era una época donde abundaba el trabajo para los
músicos de tango. Cuando
contaba 22 años el bandoneonísta Enrique Rodríguez
lo convocó para su orquesta. El cantante de la misma era el Chato
Flores y al pasar a ser este solista, toda la orquesta siguió
con él (1938). Actuó
nuevamente con Salgán en la orquesta de los años 1945/
1947, que fue la segunda orquesta del maestro Salgán, cuando
cantaban Edmundo Rivero, Oscar Serpa y Alfredo Bermúdez, en diferentes
épocas de la misma. En los bandoneones se lucían Armando
Calderaro, Domingo Crego, Marcos Madrigal y Ramón Álvarez,
en violines Víctor Felice, Héctor Ferrarino, Osvaldo Monterde
, Ramón Coronel y Pedro Desrets. Además de José
Federighi en cello, y Alfredo Cinici en contrabajo, actuando en los
cafés Germinal, Nacional, Marzzoto, Tango Bar, en el cabaret
Novelty y en Radio Belgrano. Esta orquesta lamentablemente no tuvo la
fortuna de realizar ninguna grabación.
Fue bandoneonísta en 1949 de Francisco Lomuto con los que también
realizó grabaciones y viajo al Brasil. La orquesta de Lomuto
se formó para esta ocasión con estos músicos: Bandoneones:
Federico Scorticatti, Marcos Madrigal, Ramón Alvarez y Héctor
Vitale. Violines: Ernesto Gianni, José Carli, Carlos Taverna
y Oteo Gasparini. Piano: Juan Carlos Howard. Contrabajo: Alberto Celenza
y los cantores Alberto Rivera y Miguel Montero.
Trabajó también con músicos de la talla de Carlos
Marcucci, Alfredo Gobbi (con quién también grabó),
Carlos Figari, y en 1953 con Elvino Vardaro. Vardaro
fue inducido por Martín Darré, otro gran arreglador que
tuvo el tango y que era en ese momento Director artístico del
sello Columbia , a formar una orquesta para realizar una serie de grabaciones,
sobre la base de los arreglos de Hector María "Quico"
Artola. Llegaron a realizar dos grabaciones en discos de 78rpm: los
tangos "Pico de Oro" de Juan Carlos Cobián y "El
cuatrero" de Agustín Bardi.
La orquesta de Vardaro se componía así: Bandoneones: Julio
Ahumada (1er. Bandoneón), Antonio Marchese, Marcos Madrigal y
Orlando Ponzoni. Violines: Elvino Vardaro, José Niesow, Enrique
Cantore y Domingo Mancuso. Violonchelo: Enrique Bourguet. Piano: el
uruguayo César Zagnoli, y Contrabajo: Alfredo Sciarreta.
En
el mismo año 1953 lo convocó Julio de Caro para su orquesta,
integrando la fila de bandoneones con Carlos Marcucci (1er. Bandoneón),
Héctor Presas, Pedro Belluatti, Alfredo Marcucci (sobrino de
Carlos) Marcos Madrigal y Arturo Penón. En
1960, para la realización de la obra "Historia de la orquesta
Típica", cuya estructura y texto literario fueron realizados
por el doctor Luis Adolfo Sierra y de la cual existe una excelente grabación
en el sello Music Hall , fue llamado por el arreglador Argentino Galván,
integrándose a la fila de bandoneones con el primer bandoneón
de Julio Ahumada, y los bandoneonístas Calixto Sallago y Dino
Saluzzi. Esta obra, que resume la historia de la música de tango
comienza con "Don Juan" la obra de Ernesto Ponzio, hasta culminar
con Astor Piazzolla.
Un personal notable formó esta gran orquesta entre los cuales
los violinistas eran Enrique Mario Francini y Elvino Vardaro, José
Nieso, Juan Scaffino, Claudio González, David Díaz, Mario
Abramovich, Hugo Baralis, David Aszenmil y Rolando Curzel. En piano:
José Basso, Osvaldo Requena y Jaime Gosis ( éste último
como solista). Mario Lalli en viola. Enrique Bourguet y Víctor
Pontino en violonchelos. Máximo Barbieri en guitarra. Héctor
Ayala en guitarrón. También
componían esta orquesta Luis Albano y Alfredo Montanaro (flautas).
Alberto Naci y Juan Cinicci (trombones), Alfredo Marniconda y Gregorio
Granata (trompetas), Mario Cosentino y Alberto Conles (clarinetes),
Pascual Mazzeo (corno) y Emilio Donatucci (en corno inglés).
Alberto Merenzon (fagot)., Pedro Cochiararo (oboe), Rafael del Bagno
e Italo Besa (contrabajos), Sofía Goldenchtein (arpa), Alfredo
Martini (fliscornio), Rómulo A. Díaz (tuba), Salvador
Mole (percusión y vibrafón) y Pascual Bonfiglio y Rosario
Bonfiglio (clarón o clarinete bajo ), actuando con algún
cambio en el personal, en el teatro Opera, en marzo de 1960.
En
1963 Julio Ahumada forma una orquesta con el también bandoneonísta
Miguel Bonano, a la que denominan Orquesta Ahumada-Bonano y donde Madrigal
vuelve a trabajar con Calixto Sallago y Dino Saluzzi, junto al primer
bandoneón de Julio Ahumada. Durante
17 años integró la fila de bandoneones de la orquesta
del programa del canal 9 capitalino "Grandes valores del Tango",
formando al lado de Armando Calderaro (primer bandoneón), Daniel
Lomuto y Domingo Mattío. En esa orquesta que dirigía desde
el piano el maestro Armando Cupo, se distinguían también
Marzán y Mario Arce en violines y en contrabajo Federico Lipesker.
Entre
octubre y noviembre de 1979, integró la orquesta de Osvaldo Fresedo,
coincidiendo con el cumpleaños del maestro, para grabar un long
play titulado "Fresedo 80", editado por el sello Columbia
CBS 20041 y presentado en la audición "Tango a tango",
que se emitía por LR3 Radio Belgrano el 5 de mayo de 1980. Junto
a otros 26 calificados músicos, todos de primer nivel, la orquesta
fue dirigida a la sazón por Roberto Pansera, dado que "El
Pibe de la Paternal" había delegado la conducción
en éste por razones de salud. También fueron de Pansera
los arreglos. Integraron
la misma para esta grabación Roberto Pérez Prechi, Osvaldo
Montes, Ernesto Baffa y Marcos Madrigal en bandoneones. Antonio Agri,
Hugo Baralis, Aquiles Aguilar, Manuel Baya Gómez, Mauricio Marcelli,
Juan Scaffino, Emilio González, Pedro Lopérfido, Simón
Broitman, José Votti y Carlos Arnáiz en violines. Henry
Ballestro y Rodolfo Fernández en violas. Alfredo López
Echeverría y Daniel Pucci en cellos. Raúl Muñoz
en contrabajo acústico. Carlos Nicolini en contrabajo eléctrico.
Mateo Juan Giarruzzo en vibrafón. José Corriale en percusión
y Roberrto Cícare en piano. Integró
el conjunto del pianista Carlos García junto a Federico Scorticati
,(este como bandoneón solista y de quién Madrigal había
sido compañero en su viaje a Brasil con Lomuto en 1949), para
el viaje que realizaron a Japón en 1993 y Miguel Angel Varvello
también en bandoneón y Antonio Agri como primer violín.
Paralelamente
con su actuación profesional Madrigal se ha desempeñado
como uno de los pocos profesores de bandoneón y autor de un método
para el estudio del mismo, obra de la cual Ediciones Ricordi publicará
próximamente un segundo tomo bilingüe inglés-castellano.
Fueron alumnos suyos en diferentes época Ernesto Baffa, José
Libertella, Mario Montagna, Miguel Ángel Nicosia y los jóvenes
y promisorios valores Marcelo Nisinman, Horacio Romo, Matías
González, Ernesto Molina, Gabriel Fernández y Víctor
Hugo Villena. Este último se desempeña actualmente en
la Universidad de Amsterdam.
Carlos Buono, destacado instrumentista y actual director de orquesta,
se perfeccionó con Madrigal cuando este estuvo a cargo de la
cátedra de bandoneón del Conservatorio Municipal "Manuel
de Falla" por un año, reemplazando al eximio Abelardo Alfonsín.
Esta cátedra se creó en 1953 y su primer profesor fue
el eximio Pedro Maffia. También Scorcielo, un joven bandoneonísta
y también miembro de la Orquesta Sinfónica de Mar del
Plata, estudió con el maestro Madrigal. El
gran conocimiento musical de Marcos Madrigal lo ha llevado a componer
con Roberto Pérez Prechi el tango "Andante y Allegro",
que fuera grabado por Ernesto Baffa y también por el mismo Pérez
Prechi. Su dominio del instrumento le ha permitido ejecutar música
de Albeniz, como Cádiz" y la "Cubana" de Manuel
de Falla, además del "Ave María" de Schubert
o los "Tristes" del argentino Julián Aguirre.
En
el año 1996 Ernesto Baffa organizó una orquesta y llamó
a Madrigal para la fila de fueyes que incluía a Baffa, Daniel
Lomuto, Marcos Madrigal y Nicolás Paracino, Enrique Lannoo en
cello, Antonio Agri y Mario Arce en violines, Luis Paz en viola, Sergio
Paolo en bajo eléctrico, Eduardo Lettera en contrabajo y Oscar
D¨Elia en piano.
Grabaron el CD TK 28162 editado por Música y Marketing SA, titulado
"Calavereando". Los temas del CD fueron "La Cumparsita"
(de Mattos Rodríguez), "Calavereando", "Pa´la
Guardia", "Alma Lírica", "Con buena onda",
"Con todo mi corazón" "Tocalo de nuevo" y
Valsango de Verano" ( todos de Baffa en conjunto con otros autores)
"Troileana" (de Lomuto), "Callao 11" y "Suárez
y Montes de Oca" (de Javier Mazzea) y "Chique" (de Brignolo).
En
el año 2001, culminando una vida dedicada a la enseñanza
del instrumento de la que pueden dar fe sus destacados alumnos, y significando
todo un reconocimiento a su trayectoria, fue designado por la Secretaría
de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires en el programa Buenos Aires
Nácar, que dirigió Leopoldo Federico y cuyo objetivo era
formar nuevos bandoneonístas. Madrigal debía dar clases
por un año a tres de los jóvenes intérpretes de
bandoneón elegidos por un jurado el 15 de diciembre de cada año,
permaneciendo en esta función durante dos años consecutivos.
Un
diploma, colgado en una de las paredes de su casa, acredita el paso
por este programa y dice "La Ciudad de Buenos al gran Maestro de
Bandoneonístas Marcos Madrigal, por su clase. Secretaría
de Cultura. 11 de diciembre de 2001". En
el año 2004 acaba de participar en la película "El
último bandoneón" en la que también aparecen
Rodolfo Mederos y Gabriel "El Chula" Clausi. Madrigal interpreta
la variación a dos manos del celebrado tango de Ángel
Villoldo "El choclo", y como solista la primera y segunda
parte de "La casita de mis viejos", la obra imperecedera de
Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo. Otros
títulos ha recibido Madrigal a lo largo de su extensa carrera:
Miembro de Honor de la Academia Nacional del Tango y desde el 30 de
junio de 1995, Diploma Gloria del Tango de la Academia Porteña
del Lunfardo. Arreglador
prolífico para el bandoneón, pueden mencionarse las siguientes
composiciones que llevan la mano de arreglador de Marcos Madrigal:"Nieblas
del Riachuelo", "María","Loca Bohemia",
Nostalgias", "Noche de amor", "La mentirosa",
"Buen Amigo", Inspiración", "Intermezzo",
" El aeroplano".
Además, deben señalarse las siguientes: "Punto y
Banca", "A su memoria", "Corazón de oro",
"Mano a mano", "Desde el alma", "Recuerdo",
"Sur", "Viejo ciego", "Criolla linda",
"Melodía de Arrabal", "El Africano", "Ensueño",
"Uno", "Porque la quise tanto", "Fueye",
"Milonga para Gardel", "La casita de mis viejos",
"Quejas de bandoneón", Penas de amor", "Mi
noche triste", "Un placer", "El choclo", "Boedo",
"Amor y celos", "Cenizas", "Diablito",
"El amanecer". Muchos
elogios y felicitaciones ha recibido el maestro de sus colegas. Aníbal
Troilo lo felicitó por la forma en que tocaba, cuando Marcos
estaba con Salgán. Osvaldo Pugliese dijo que en cuanto a sonido
de bandoneón, Marcos Madrigal fue uno de los mejores. El pianista
y bandoneonísta platense Horacio Omar Valente lo felicitó
por su Método de Estudio para bandoneón. Leopoldo Federico
le dijo a Villena, por entonces alumno de Madrigal. "Tenés
un maestro de lujo". Y así podemos mencionar decenas de
elogios hacia su figura señera. Sin
embargo, y pesar de todos los honores y reconocimiento de los músicos,
una profunda humildad y desprendimiento acompaña siempre la figura
de Madrigal. Cuando habla del fuelle, compañero de toda su vida
musical, lo menciona como "un instrumento atrapante y que le gusta
a todo el mundo, a veces muy ignorado afuera del país".
Buenos Aires, junio de 2004.
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