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ENTREVISTAS
NESTOR MARCONI
Sin dudas,
uno de los músicos fundamentales de nuestros días. Orquestador, arreglador,
compositor y virtuoso bandoneonista. Club de Tango lo convocó para
integrar esta serie de entrevistas destinadas a clarificar los nuevos conceptos
musicales que definen al tango de hoy.
Nos interesa saber, para enmarcar
el campo de esta charla, cuál es, dentro de lo plural de su actividad, el
aspecto que mejor define su trabajo. ¿Es Vd. orquestador, arreglador o
compositor musical o, simplemente, utiliza cada una de estas categorías para
los diferentes trabajos que realiza?
- En realidad, los términos se
confunden y se mal usan en algunos momentos. Se confunde la tarea del arreglador
con la del orquestador. La palabra exacta es orquestador, porque en verdad se
trata de orquestar un tema, o sea escribir una obra para una determinada
cantidad de músicos e instrumentos. Yo sería arreglador si alguien me trajera
una melodía y me pidiese que le diera determinada forma musical, o que la
escribiese en menos o mas compases. Ahí, si, estaría arreglando. Pero no es mi
caso. Yo soy orquestador. Creo que esta aclaración es válida porque
corrientemente se usa arreglador por orquestador.
FUNDAMENTALMENTE SOY ORQUESTADOR
- Por supuesto, no sólo es
válida sino también necesaria porque uno de los propósitos de estas notas, es
hacer didáctica. Y ya que estamos en este campo, nos gustaría saber quiénes
fueron sus maestros de conservatorio, es decir aquellos con los cuales hizo sus
estudios de música.
-Yo soy rosarino y por ello mis
primeros estudios los hice en Rosario. Comencé por 1953. Primero estudié
armonía -que por aquellos tiempos se iniciaban por lo más clásico. Hacíamos
los primeros pasos con el primero, cuarto y quinto grado de la música, haciendo
los bajos dados, los cantos dados, y trabajando, fundamentalmente sobre libros
de Rimski Korsakov. Con Williams hacíamos teoría con la parte de la escala
quinta y el manejo de alteraciones. Y después Himdemith y Schoenberg para
estudiar el pasaje de una armonía clásica a otra más alterada. Mi maestro fue
Luis Milici. Con él comencé en la Escuela Superior de música en Rosario y
luego seguí en forma particular. Me dio una buena base de armonía tradicional,
de contrapunto y de la parte melódica. Con él aprendí los primeros pasos de
la orquestación, escribiendo cosas para cuartetos, quintetos, piano, para
clarinete y piano o clarinete y cuarteto, mezclando instrumentos y agregándolos
hasta hacer una verdadera orquesta.
NINGUN LIBRO ENSEÑA COMO
TENER INSPIRACION
-Y la composición...?
- En realidad, al estudiar
armonía y contrapunto, al hacer toda la música de Bach - sus fugas, etc.- uno
se va alimentando de cosas que son la base de toda composición. Es como si Vd.
estudiara por separado cómo hacer los cimientos y las paredes de una casa. Con
toda seguridad que el techo no le va a costar mucho, si tiene un poquito de
idea. La idea es lo que tiene poner el compositor, porque ningún maestro, ni
ningún libro le va enseñar cómo tener inspiración.
- Estamos de acuerdo, pero aún así creemos que
todo compositor trabaja sus ideas sobre determinados modelos. Por eso nos
interesa saber qué autores influyeron o influyen en Ud. Es decir, ver si
podemos establecer conjeturalmente, cuáles son sus filiaciones musicales.
- Yo no me siento influenciado por alguien en especial. Incluso creo que sería
una pedantería de mi parte decir que tengo la influencia de tal o cual
compositor. Pero si tuviera que elegir entre los miles de compositores que me
gustan y me vuelven loco, elegiría a Ravel. Y si tuviera que mencionar una obra
suya, me decidiría por Dafnis y Cloe. Aunque insisto, eso no quiere decir que
no me gusten otros.
- Y de los orquestadores contemporáneos, del tipo de Goraguen, Legrand,
Hoberman...
- Ud. mismo me los esta
nombrando. Había que mencionar también a Johny Mandel, al mismo Don Costa, a
Quincy Jones. Es decir, yo no siento la influencia directa de un determinado
compositor u orquestador. Son las ideas, diversas ideas, las que me interesan de
cada uno.
SALGAN Y PIAZZOLLA SON TAN GRANDES QUE ECLIPSARON TODO LO QUE VENIA DESPUES
- Y de aquí, de los nuestros,
ubíquese en los años 40 por ejemplo?
- Sin dudas tengo que mencionar a Héctor María Artola, Argentino Galván e
incluso a Emilio Balcarce que empezaba a dar una idea bastante nueva de la
orquestación. Después, un poquito más acá, Julián Plaza. Y por supuesto
Salgán y Piazzolla. Después de estos últimos no aparecen grandes
orquestadores, tal vez porque estos dos son tan grandes, que eclipsaron todo lo
que venía. Desde hace 10 años hay muchos y muy buenos, aunque no sé si con la
gran personalidad de aquellos. Porque el asunto es ese. Vd. escucha una frase
musical y sabe que es de Salgán o de Piazzolla. Y eso es lo difícil de lograr,
la personalidad.
EL GORDO TOCABA EL BANDONEON COMO LOs DIOSES
- Su respuesta nos lleva a una
pregunta casi obligada ¿Cuál de las orquestas del 40 encuentra Vd. dentro de
su gusto?
- Las orquestas sonaban según
quien escribía las orquestaciones. Pero a mi no gusta hablar de épocas que no
he vivido. Por eso me gustaría venir mas cerca, y mencionar a Aníbal Troilo en
los tiempos de Berlingieri, cuando no estaban ni Basso ni Goñi. Porque esta fue
la primera orquesta de Troilo que vi en Rosario en el Club Central Córdoba, El
Gordo aparecía sin dirigir, tocando el bandoneón como los dioses. Estaban,
entre otros, Baffa, García, y los cantores eran Cárdenas y Goyeneche.
- Es la década del 50, cuando
Troilo incluso, incorpora también otras ideas a su orquesta. Y este recuerdo
viene bien para tratar de esclarecer discusiones inútiles. ¿Vd. cree que
existe un tango ortodoxo en contraposición con un tango nuevo o de avanzada?
¿Y en todo caso, qué futuro le ve a ese nuevo tango?
- Yo creo que el futuro del tango pasa por los músicos. Ortodoxo o nuevo, el
futuro del tango está ahí. Hoy se puede hacer tan buena música al estilo de
los años 40, del 94 o del 2000. El músico esta capacitado para hacer una
línea de aquel tiempo con ideas nuevas o una línea de hoy con ideas del
futuro. Además creo que la nueva música puede llamarse tango de hoy, nuevo
tango, o nueva música argentina o de Buenos Aires o ciudadana. Yo preferiría
hablar de música argentina porque no creo que el tango, hoy en día, sea sólo
de Buenos Aires. Casualmente, me llamaron de un estudio para ver si en abril
podría grabar con un grupo que viene de Noruega. Por eso digo que el tango,
gracias a Dios, no termina en la Argentina. Y quiero recalcar que el futuro del
tango no está en el tango, sino en los músicos. Y no es un juego de
palabras.Es el músico el que no se tiene que quedar, pero ojo que no se trata
de hacer algo distinto solamente, sino distinto y bueno.
EL FUTURO DEL TANGO NO ESTA EN EL TANGO SINO EN LOS MUSICOS
- ¿Ud. usaría hoy una
formación con 4 bandoneones?
- Yo en ATC dirijo hoy una
orquesta con 4 bandoneones. Toco temas que tengo grabados con octetos y
quintetos o con otras formaciones distintas y lo hago con 4 bandoneones, 6
violines, 2 violas, piano, cello y contrabajo. Creo que esto no es lo
fundamental. Se puede hacer un nuevo tango con la clásica orquesta tanguera y
también se puede hacer un zafarrancho con otros instrumentos. Porque la cosa no
es cambiar los instrumentos para que sea nuevo. El tango evoluciona o no según
la gente que lo hace. Quienes hacen a la evolución del tango, son los buenos
músicos, y no quienes meramente se limitan a cambiar o a agregar instrumentos.
AL TANGO LO UBICO COMO UNA MUSICA DE CAMARA
- ¿Entre las formaciones de
cámara y sinfónica, donde cree que se encuentra mejor el tango?
- Yo al tango lo ubico más como
música de cámara, porque el tango requiere siempre de muy buenos solistas.
Pero en realidad es tanto el material que tienen los temas de tango que un buen
orquestador puede ponerlo como sinfónico y hacer que funcione perfectamente. El
tango se adapta a las dos formaciones. Si la música es buena funciona en
cualquier nivel. Cuando digo que lo veo mejor como música de cámara lo hago
porque el tango requiere sólo de cuatro o cinco solistas, pero esto no es
excluyente.
- ¿Ud. escucha o estudia otros tipos de música además del tango?
- El músico debe escuchar todo
tipo de música, sobre todo buena -como el jazz por ejemplo- porque el músico
llega a adquirir una verdadera personalidad cuando hace fusión de muchas cosas
y después saca de sí su propio estilo. Mencioné el jazz porque si uno busca
una sonoridad un poco distinta a lo clásico del tango, es muy difícil no
pensar en el jazz.
- ¿En qué tiempo musical Ud. escribe sus orquestaciones de tango?
- Ni en 2 x 4 ni en 4 x 4. Porque
ni el 2 x 4 y el 4 x 4 existen en la música. Sólo existen el dos cuartos y el
cuatro cuartos. O sea dos cuartos de la unidad que es la redonda y como el
cuarto es la negra, en este caso van dos. Esta muy mal dicho 2 x 4 o 4 x 4. El
tango desde De Caro para acá se tocó en cuatro corcheas o cuatro negras. Lo
que pasa es que en suma de valores dos cuartos es igual a cuatro octavos, pero
la pulsación no es la misma. En dos cuartos se escribía la milonga. El tango
tiene que estar siempre en cuatro: cuatro cuartos, cuatro octavos, cuatro medios
o lo que quiera. El valor de abajo sólo da la cantidad de las figuras que van a
representar los pulsos.
- Quisiéramos hablar un poco sobre su propia evolución, desde el Vanguatrío
para acá y paralelamente saber qué cambios sustanciales cree que se han
producido en las orquestas de tango.
- Yo creo que lo mío es parecido
a lo de las orquestas, por lo cual la pregunta es muy buena. Los integrantes de
cada orquesta como así los orquestadores, tuvieron más posibilidades,
escuchando cada vez más. El músico de antes por lo general, sólo escuchaba lo
suyo o lo de su medio. Hoy hay muchísimas más posibilidades. Yo fui estudiando
y escuchando y de alguna manera cambiando hacia una evolución. Eso al menos es
lo que yo siento. A medida que escuchaba me alimentaba y así me fui dando
cuenta de otros músicos, de otros grupos, de otras orquestas y de otro nivel.
- Pero la verdadera evolución se
define por saltos.
- Es cierto. Yo tuve un salto muy
grande casi al principio de mi carrera, a los 18 o 19 años, cuando vine a
Buenos Aires con José Basso. Fíjese el salto que implicaba. Y al poco tiempo,
a los dos o tres años, por consejo del propio Basso, me fui a tocar solo, sin
ningún otro bandoneón al lado mío. Así toqué con Osvaldo Manzi, con Lito
Scarzo, hice todo un acompañamiento del ballet de Copes de los años 67, 68, en
los comienzos del Caño 14. Fueron verdaderos saltos. En el 70 comienza otra
cosa, porque aparezco como orquestador. Armo un sexteto con Francini donde yo
escribo la música. Formo el Vanguatrío y escribo 4 long play para José
Colangelo -aunque la versión sea otra-.También escribo para Baffa. Y ahí
aparece el Marconi orquestador que hasta Francini se había ocultado vaya a
saber por qué pudor.
LAMENTABLEMENTE CON EL OCTETO NO PUDE TRABAJAR MUCHO
EN BUENOS AIRES
¿Y después?
- Después aparece la Orquesta
Metropolitana, la Orquesta del Tango de Buenos Aires en las que soy solista.En
la Metropolitana tomé gente muy amateur que estaba en otras funciones -eran
empleados en su mayoría- Fue un desafío pero creo haber logrado bastante. No
quisiera olvidarme del octeto que formé en 1988 para viajar a Japón junto a
Goyeneche y a Nelly Vásquez. Lamentablemente no tuve mucha posibilidad de
trabajar el octeto en Buenos Aires.
- Después de esta evolución,
¿Ud. se siente en libertad para utilizar todos los timbres, usa alguno con
preferencia o se autolimita?.
- Si yo dijera que utilizo todos
los timbres tendría que escribir para una sinfónica. En todo caso lo que hago
es acomodarme a la orquesta para lo cual estoy escribiendo. En ATC, en los
comienzos tenía, además de todos los musicos, vifrafón y arpa y por supuesto
debía escribir sus partes. Pero esto que digo no debe tomarse como una
limitación porque en todo caso sería una limitación por exceso.
¿Es decir que Ud. usa lo que siente...?
- En realidad lo que siento en
mí es inevitable y tal vez eso inevitable me este usando a mí.
- Pensamos que cada autor tiene
sus tonalidades preferidas ¿Lo cree así?
- No creo en eso. Cuando de
pronto aparece algo en la cabeza y uno lo siente como una inspiración, el
cerebro le esta dictando una melodía o una secuencia rítmica o lo que fuere.
Entonces el dictado da una nota. Esa nota le da una tonalidad. No hay un molde
de tonalidades en mi cabeza. Yo escribí dos o tres trabajos simultáneamente
sobre mi tango Tiempo Cumplido, y cada uno esta en una tonalidad distinta. Nunca
me he puesto a pensar si estoy atrapado por una tonalidad, nunca revise mi obra
en ese sentido, aunque quizás resultaría interesante hacerlo alguna vez. De
pronto uno descubre algo que hoy no sabe de si mismo.

-¿Alguna otra reflexión?
-Si , que hay mucho para
descubrir todavía en el tango. Me está pasando una cosa hermosa y me pasa con
el tango y con el bandoneón. Debe ser una cuestión de amor y de sentimiento
por lo que hago. Siempre estoy descubriendo algo nuevo en los tangos aquellos,
como si me estuvieran dictado cosas que aún no fueron descubiertas. Por eso de
vez en cuando vuelvo a Bardi, a Francisco De Caro y a otros de los músicos
fundamentales y sus obras me parecen dictadas para un tango del año 2000. Con
el bandoneón me pasa lo mismo. Encuentro sonidos, efectos, y cosas que en otras
épocas creía que sólo eran producto de la técnica. Hoy descubro un montón
de cosas que no se puede reflejar con palabras.
- Eso le pasó con Canaro en
París...
Eso fue en el año 88 en
Japón... Entre los tangos tradicionales me pidieron Canaro en París. Yo
empecé a buscar en el tango y vi que había un gran material en aquellas
variaciones e hice una versión sobre ese tema que me las dictaba la propia
musica.
- ¿Algo más?
- Apenas un deseo. No bajar los
brazos nunca. Es común escuchar al músico de tango decir: "para que voy a
hacer tal o cual experiencia, si no hay lugares donde presentarla". Pienso
que la cosa es al revés Primero crear, trabajar, preparar y después ver si hay
escenarios. Y ojalá que se diera como en otras épocas donde todos toquemos los
temas de todos. Cosa que ahora no se da.
Artículo
publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.9 mayo 1994
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