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Modern ballroom dancing
by Victor Silvester.

Danzas de salón modernas por Victor Silvester,
Campeón mundial de danzas de salón 1922-23.
4ta. edición de 1933, publicada por Herbert Jenkins, Londres, Inglaterra.

El Tango

El Tango ha venido gradualmente incrementando su popularidad en este país, hasta que por último le auguramos disfrutar de una aceptación semejante a la de cuando hizo su primera aparición en este país en tiempos antes de la guerra. En el continente, desde luego, siempre fue enormemente popular y en toda reunión de baile el Tango constituye del cuarenta al cincuenta por ciento de las danzas. Un gran obstáculo para el éxito de esta danza viene siendo la falta de buenas orquestas de Tango. Una orquesta de baile normal muy raramente puede tocar tango como se debe, con ese intrigante ritmo pulsante que se repite todo el tiempo. Es necesario tener ciertos instrumentos que no se usan en las orquestas comunes.

En Inglaterra la gente siempre le tuvo miedo; por qué, es difícil de decir. Cada tanto alguien escribe que el Tango tiene doscientos cincuenta pasos y que es imposible bailarlo si uno no tiene sangre latina en sus venas. Nunca se ha visto un engaño tan ridículo. Las figuras usuales normalizadas en esta danza son más fáciles de ejecutar que las de cualquier otro baile de salón. La razón es que en el Tango sólo hay que caminar los pasos, mientras que en otras danzas, como el Quickstep, Vals, Foxtrot Lento y Blues, hay que deslizarlos, y es más fácil caminar que deslizar. Para decirlo con más claridad, en el Tango los pasos se dan de un modo parecido a la manera en que se camina, levantando apenas el pie del suelo. Deslizar los pasos, como se hace en otras danzas, implica que el pie roza el piso, quedando alguna parte del pie (talón, planta o metatarso) en contacto con el piso durante todo el baile.

El ritmo del Tango es claro, fácil de seguir y bien definido. Los medios pulsos de la música se repiten continuamente, regularmente y staccato desde el principio al fin. Hay dos ritmos con los que se baila, el ritmo "lento" (para el que se hace el paso normal) en el que cada paso toma un pulso (dos medios pulsos) de la música; y el ritmo "rápido, rápido, lento", en el que los pasos rápidos toman medio pulso cada uno y el paso lento un pulso (dos medios pulsos).

En la "parada" el caballero sujeta a su compañera un poco más sobre un lado (sobre su cadera derecha) que en otras danzas, y debe doblar un poco más su antebrazo izquierdo, pero esto no debe ser exagerado. Su brazo derecho debe asir más en redondo, con la mano bajo el omóplato derecho de la dama.

No se debe introducir inclinación de ningún tipo, los hombros deben permanecer paralelos al suelo a lo largo de toda la danza. Esta es la única danza en la que el "balanceo" no se usa, y es un punto muy importante para recordar con el objeto de obtener la "atmósfera" correcta.

No hay saltos en el Tango, la danza es siempre llana.
Las rodillas están más relajadas pero esto es sólo porque el pie está ligeramente recogido.

El paso hacia adelante

Dé un paso hacia adelante de un largo natural, levantando ligeramente el pie, apoyando el talón primero, e inmediatamente la planta del pie. Trate de mantener el peso del cuerpo sobre el pie delantero todo el tiempo. Deje quieto el pie de atrás hasta el último momento posible antes de dar el paso hacia adelante. Repita lo mismo con el otro pie.

Cada paso se cuenta "lento" y toma un pulso de la música.El paso hacia atrás

Mueva su pierna hacia atrás desde la cadera, apoyando primero el metatarso y manteniendo el peso sobre el pie de adelante. A continuación, el peso se traslada de un pie al otro y los dedos del pie delantero deben dejar el suelo de tal manera que toda la presión recaiga sobre el talón delantero. El peso es entonces trasladado al metatarso del pie de atrás. Continúe y no baje el talón del pie de atrás hasta que pase el pie de adelante. Deje quieto el pie de adelante hasta el último momento posible antes de dar el paso hacia atrás. Repita lo mismo con el otro pie. Cada paso se cuenta "lento" y lleva un pulso de la música.El giro invertido

1. Paso hacia adelante con el pie izquierdo girándolo hacia la derecha.
2. Pequeño paso hacia el costado con el pie derecho continuando el giro.
3. Cruce el pie izquierdo por delante del pie derecho.
4. Paso hacia atrás con el pie derecho girando sobre el mismo hacia la izquierda.
5. Pequeño paso hacia el costado con el pie izquierdo.
6. Cierre el pie derecho con el izquierdo.

La enseñanza del Tango en londres en 1933
del libro Danzas modernas de salón de Victor Silvester

Desde que existe la imprenta, el manual de baile ha sido inseparable amigo del bailarín. En Inglaterra registramos ya en 1521 el libro de Robert Coplande The Manner Of Dauncynge Of Bace Daunces". Las danzas de moda eran por aquellos tiempos no sólo una forma de esparcimiento sino un elemento imprescindible de la vida social. Desconocer los fundamentos de la danza era una falta de etiqueta imperdonable en la corte.

A partir del surgimiento de la burguesía en Europa aparecen los "salones de baile", públicos o privados, y con ellos las "danzas de salón". Se multiplican entonces los bailarines, y con ellos los manuales de baile, para ayudar a la dama y al caballero burgueses a desempeñarse socialmente con elegancia y a la moda, pues la necesidad de saber comportarse en público seguía vigente, tanto o más que en tiempos de los aristócratas.

Tal como lo señala Victor Silvester, en los primeros años de la década de 1910 el Tango se expande como reguero de pólvora por los salones de baile de todo el mundo. Para 1913 ya conquistó no sólo París y Londres sino también Europa oriental, los países escandinavos, Estados Unidos, Brasil e incluso el cercano oriente.

Para calmar el ansia de novedades de los bailarines de salón, aparecen pronto los manuales de Tango. Los primeros que se publican en Inglaterra son, en 1913, The Tango and how to dance it, de Gladys Crozier, y en 1914, Secrets of the Tango, de S. Beach Chester y The guide to the Tango, de Philip Richardson. Luego la guerra cortaría el impulso de este tipo de publicaciones, bien que sólo temporariamente.

El libro de Victor Silvester, del que hoy extractamos un fragmento, pertenece a la última camada de manuales, pues luego de la Segunda Guerra Mundial el baile de salón entra en franca decadencia. Es un valioso testimonio acerca de la difusión del Tango entre las dos guerras y además resulta delicioso para el aficionado al Tango, que disfrutará hallando tanto certeros aciertos como ingenuos errores. Entre sus aciertos señalemos, por ejemplo, la conciencia de que son necesarios "ciertos instrumentos" (el bandoneón, desde luego) para obtener ese "intrigante ritmo pulsante" que caracteriza al Tango. Entre los errores, el paso hacia adelante levantando el pie del suelo; el francés Sem, observador más atento, ya había observado en 1912 que en el silencio solemne del salón de baile no se escucha "nada más que esa música taciturna y angustiosa y el deslizamiento de los pies sobre el parquet" (Sem, Les possédées, Academia Porteña del Lunfardo, 1997).

Luego de la descripción de "El giro invertido", siguen otras lecciones como "El paso lateral progresivo" o "El paseo de costado", pasos de incierta relación con el Tango Rioplatense y que hemos omitido.

Es cierto que resulta difícil comprender las explicaciones de los pasos. Pero no es un defecto de Silvester; las explicaciones de todos los manuales chocan con el mismo problema. Existe en verdad una dificultad esencial para describir con palabras el movimiento. Para aprender a bailar, en aquellos tiempos como ahora, lo más sensato es seguir el consejo que el bailarín estadounidense Vernon Castle daba en 1914: conseguir un buen profesor (ver Club de Tango nº 48).

Los libros de baile son fuente insustituible para el estudio de la historia de la danza. Ahora bien, en cuanto a aprender a bailar con un manual, como advierten en los programas infantiles de la televisión, "¡No lo intenten en sus casas!".

Pedro Ochoa, diciembre de 2001
pedroochoa@hotmail.com

 

 

 

 

 

 


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