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sobre
el nombre
de los tangos
javier
barreiro
(españa)
n
su número 22 la prestigiosa revista Club de
Tango publicó un artículo de su director, Oscar
B. Himschoot, que contenía un repertorio de las
denominaciones con que sus autores habían titulado los tangos por ellos
compuestos 1. Para
comprenderlas mejor casi siempre resulta imprescindible consultar las
carátulas de las partituras, realizadas generalmente por magníficos
dibujantes.
En muchos casos se resaltaba el carácter cómico de los temas, lo que
desmiente una vez más a los que solo ven en el tango una expresión
gemebunda y nostágica. Es entonces cuando tales apelativos
("característico", "furioso",
"juguetón"...) adquieren toda su significación.
Por
la lista que adjunto se verificará que aparecen tanto en la época
primitiva como en la actual así como que sus compositores, si bien
argentinos en su mayor parte, pertenecen también a otras
nacionalidades.
Esta costumbre que, a veces tiene que ver con la estructura musical de
los tangos, en la mayor parte de las ocasiones no es sino una muestra de
la libérrima naturalidad con la que los tangos se han producido, en
contacto con la vida cotidiana, con los acontecimientos de la época y
con la espontánea voluntad de sus creadores en la que, como se dijo,
abunda el humor.
Como señalé en alguna otra ocasión 2,
uno de los aspectos fundamentales en la trayectoria del tango y que en
absoluto ha sido historiado es el estudio de sus partituras que, al fin,
constituyen con el disco el documento fundamental para su consideración
y que muchas veces desvelan, con sus dedicatorias, dibujos, retratos y
anejos, claves que han pasado desapercibidas para los estudiosos de un
tema que ya sobrepasa, con mucho, el millar de títulos en su
bibliografía.
Como complemento al trabajo citado en el que aparecen 49 apelativos
diferentes, reproduzo un catálogo alfabético de otros 43 que no
figuran en él.
Balada tango: Balada para un loco (Ferrer).
Blue tango: El tango azul (LeRoy Anderson).
Fox tango: Hoy como ayer (Tengo celos) (Tono - Llovet -
Moraleda).
Smufertango: El tango de los pitufos (P. Kartner).
Tango acuático: En la rambla (M. Aróztegui).
Tango aéreo: Barógrafo (Firpo).
Tango apasionado: ¡Qué pimpollo! (Rafael Fracassi).
Tango aristocrático: Alfonsito (Osmán Pérez Freire).
Tango automovilístico: ¡Escuche, chauffeur! (Llurba -
Garcerán).
Tango callejeros: Seguí, no te parés (L. Díaz - Donato -
Zerrillo).
Tango característico: Anatomía (Arolas).
Tango caradurístico: Cemento armado (Horacio Mc Kintosh).
Tango compadrón: De madrugada (Firpo).
Tango con chispas: El eléctrico (V. Greco).
Tango coquetón: La clave (Júpiter) (J. F. Demarco).
Tango chistoso: El manisero (José A. Grossi).
Tango de concierto: Alma de bohemio (Firpo).
Tango dialogado: El ricotero (Firpo).
Tango dramático: Dicen que dicen (A. Ballestero - E. Delfino).
Tango eléctrico: Mecánico ¡¡Che!! (S. Codoñer Pascual).
Tango especial: Aquí se vacuna (Juan Lorenzo Labissier).
Tango estilo Spaventa: Te arrepentirás (Nieto M. - Albelda -
Barrull).
Tango festivo: ¡Araca! Llegó Novarro (Cadícamo - Cátulo
Castillo).
Tango futbolístico: Racing Club (V. Greco).
Tango furioso: Alma atravesada (Vicente Loduca).
Tango habanera: La carabina de Ambrosio (R. de Aceves).
Tango juguetón: Trompito (Carlos D. Nasca).
Tango malambo: Una lágrima tuya (Manzi - Mores).
Tango mistongo: La mina del Bataclán (Rosendo Llurba - Manuel
Tell).
Tango monólogo: Soy un derrotao (Serrapí - Moradiellos).
Tango nacional de salón: Centenario 1810 a 1910 (A. Cipolla).
Tango original: María Barrientos (E. F. Zambonini).
Tango parraviciniano: ¡Parra! (A. Spátola).
Tango pasional: Canción de amor.
Tango patriota: Tacuarí (Maglio).
Tango primero de la serie tenebrosa: Sherlock Holmes (J.
Aldrich).
Tango quebradito: La más tigrera (Jovés).
Tango sin competencia: Hernani (Domingo Santa Cruz).
Tango sinfónico: El triunfo (F. Canaro).
Tango social de actualidad: El socialista (A. M. Logomarsino).
Tango uruguayo: ¡Achíquese, compadrito! (Pettorossi).
Tango wagneriano: Tristán tango (P. Rossi).
Se
verá la variedad de las referencias. Entre los nombres propios figuran Alfonsito,
que no es otro que el rey Alfonso XIII, al que el gran compositor
chileno Osmán Pérez Freire, el autor del ¡Ay, ay, ay! dedica
el tango; el actor Ramón Novarro, durante un tiempo ídolo de
las jovencitas de su tiempo y al que se cita irónicamente en algún
otro tango; la famosa cantante lírica María Barrientos; el
polifacético actor y campeón de tiro, Florencio Parravicini,
cuya figura, por cierto, aparece también en la carátula de otra
hermosa partitura: la del tango de concierto, Alma de bohemio; el
compositor de la guardia vieja Carlos Hernani Macchi o un
personaje de ficción como Sherlock Holmes.
De carácter erótico es ¡Aquí se vacuna!; político, el tango
social de actualidad: El socialista y patriótico: Centenario
de 1810 a 1910.
Otros muchos hacen alusión a frases coloquiales o populares como ¡Qué
pimpollo!, el caradurístico: Cemento armado, La carabina de
Ambrosio o ¡Achíquese compadrito! y, en fin, hasta podemos
incrementar nuestros conocimientos técnicos sobre la historia de la
aviación contemplando El barógrafo de Firpo.
Valga este somero comentario para llamar la atención sobre uno de los
aspectos más interesantes y desconocidos en torno a ese mundo
inagotable que constituye el tango.
1: Oscar B. Himschoot: Curiosa denominación del tango. Club de
Tango Nº 22, Buenos Aires, noviembre - diciembre 1996, pp. 1921.
2: Javier Barreiro: El tango en sus partituras. El Bosque Nº 3,
setiembre - diciembre 1992. Zaragoza, pp. 111-118.
Artículo publicado en la
Revista CLUB DE TANGO Nro.28 Enero-Febrero 1998
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