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LA TANGOMANIA
EN
PARIS

 

de P.B.T. 16-8-19

Un paso de tango

 

l tango, a pesar de todas las reflexiones de los moralistas y hasta de los bailarines de buen gusto, ha tomado en París el carácter de una verdadera obsesión.

Según hace observar el cronista Franc Nohain, todo el mundo habla allí de ese baile; cada cual tiene su opinión sobre el tango y, si no la tiene, finge tenerla, pues en caso contrario se descalificaría, pasando por ignorante, distraído o inactual".

Pero al lado de las gentes que hablan del tango, están los que bailan o aspiran a bailarlo. "Joven imprudente, -dice el cronista- señorita imprevisora; tened en cuenta que desde el momento fatal en que hayáis hecho el primero de los seis pasos marcados por lo que la teoría nos enseña que da principio el tango, vuestro espíritu no tendrá más pensamiento que bailarlo íntegro, y las diversas evoluciones del tango se impondrán a vuestros miembros flexibilizados como movimientos reflejos."

Ved lo que nos se tiene presente cuando se comienza con el inocente propósito de "hacer lo que los demás".

Se cae de la manera más sencilla. Cualquiera señora de casa os invita gentilmente.

"Yo organizo todos los jueves, en mi salón un curso de tango para los íntimos; he descubierto un profesor excelente, un caballero argentino, y cuento con que será usted de los nuestros. Por lo demás, nadie le obliga a usted a tomar parte en el baile; la cuestión es reunirse y pasar un rato divertido.

¡Oh, jóvenes amables! Si llegáis a poner los pies en el salón de esa dama tan bondadosa; si entráis en contacto con el profesor de tango, contáos por perdidos: se acabó para siempre vuestra tranquilidad.

Bastará una frase insidiosa:

"Ensayad un poco, eso a nada os compromete".

Y el profesor insistirá:

"Estoy seguro de que, "madame" o de que "monsieur" debe tener disposiciones maravillosas. Nosotros los argentinos nos damos cuenta de ello al primer golpe de "vista".

Por sentiros lisonjeados o por no haceros los interesantes, ensayáis y ya estáis ligados para toda la vida. Vuestro destino no es el de la niña Karen, del cuento de Andersen, que en vano pide gracia, condenada a bailar perpetuamente con los zapatitos rojos que había querido ponerse para ir a la iglesia "¡Baila, Karen, baila ahora y siempre hasta el juicio final!".

Probablemente, lo que explica el éxito social del tango es que se trata de un baile que sale completamente fuera de lo admitido hasta hoy en los salones. Los refractarios han ido inclinando la cabeza para no pasar por "philistins" o burgueses, en la acepción más prosaica de la palabra. Y luego, como decía Pascal en otro orden de ideas "con la práctica ha venido la devoción.

 

 

Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.24  marzo-abril  1995

 

 


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