Según
hace observar el cronista Franc Nohain, todo el mundo habla allí de
ese baile; cada cual tiene su opinión sobre el tango y, si no la
tiene, finge tenerla, pues en caso contrario se descalificaría,
pasando por ignorante, distraído o inactual".
Pero al lado de las gentes que
hablan del tango, están los que bailan o aspiran a bailarlo.
"Joven imprudente, -dice el cronista- señorita imprevisora;
tened en cuenta que desde el momento fatal en que hayáis hecho el
primero de los seis pasos marcados por lo que la teoría nos enseña
que da principio el tango, vuestro espíritu no tendrá más
pensamiento que bailarlo íntegro, y las diversas evoluciones del
tango se impondrán a vuestros miembros flexibilizados como
movimientos reflejos."
Ved
lo que nos se tiene presente cuando se comienza con el inocente
propósito de "hacer lo que los demás".
Se cae de la manera más
sencilla. Cualquiera señora de casa os invita gentilmente.
"Yo organizo todos los
jueves, en mi salón un curso de tango para los íntimos; he
descubierto un profesor excelente, un caballero argentino, y cuento
con que será usted de los nuestros. Por lo demás, nadie le obliga a
usted a tomar parte en el baile; la cuestión es reunirse y pasar un
rato divertido.
¡Oh,
jóvenes amables! Si llegáis a poner los pies en el salón de esa
dama tan bondadosa; si entráis en contacto con el profesor de tango,
contáos por perdidos: se acabó para siempre vuestra tranquilidad.
Bastará una frase insidiosa:
"Ensayad un poco, eso a
nada os compromete".
Y el profesor insistirá:
"Estoy seguro de que,
"madame" o de que "monsieur" debe tener
disposiciones maravillosas. Nosotros los argentinos nos damos cuenta
de ello al primer golpe de "vista".

Por sentiros lisonjeados o por
no haceros los interesantes, ensayáis y ya estáis ligados para toda
la vida. Vuestro destino no es el de la niña Karen, del cuento de
Andersen, que en vano pide gracia, condenada a bailar perpetuamente
con los zapatitos rojos que había querido ponerse para ir a la
iglesia "¡Baila, Karen, baila ahora y siempre hasta el juicio
final!".
Probablemente, lo que explica el
éxito social del tango es que se trata de un baile que sale
completamente fuera de lo admitido hasta hoy en los salones. Los
refractarios han ido inclinando la cabeza para no pasar por
"philistins" o burgueses, en la acepción más prosaica de
la palabra. Y luego, como decía Pascal en otro orden de ideas
"con la práctica ha venido la devoción.