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Del arrabal, el baile criollo pasa a los salones de la aristocracia porteña sufriendo notables influencias extrañas. Composición , ejecución y baile del tango.

Por: Luís Rodríguez Abella



PRIMEROS TANTEOS

El tango argentino, con estar hoy tan extendido y haber sufrido muchas variaciones, es, puede decirse, una música de ayer no más. Quizá investigando pacientemente encontráramos ya algunas de sus cadencias en los cantares populares del siglo pasado, especial  mente en la campaña de Buenos Aires, como un comienzo de corrupción de la clásica milonga, y en la capital mismo es innegable que, a principios de la centuria que corre, iban modulándose sus compases, aunque desordenadamente todavia, en las canciones del arrabal. Sin embargo, el tango ya definido en principio, con nombre de tango, letra tipica y musica adecuada, solo surge hacia 1906 o 1907. Es la época del "Hotel Victoria", "La morocha" y "El porteñito", primeros tangos compuestos que cobraron popularidad y que aun perduran en la memoria de las gentes. De esos primeros ensayos, "La morocha", que los caracteriza a todos, fue el que hizo mayor furor; ejecutado por las orquestas y los organillos de barrio, pronto pasó a ser patrimonio común en su letra y en su música, y el pueblo todo de Buenos Aires lo entonaba con cariño y siguió prestándole su adhesión entusiasta hasta entrado ya el año del centenario. Su auge fue tanto, que entre las mujeres se dio entonces, como se recordara, una especie de manía del "morochismo":  

Yo soy la morocha,
la más agraciada,
la más renombrada
de esta población.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares,
la que se pasa la vida con sus cantares...
etc., decia la letra; y, en efecto, las chicas no sólo se pasaban la vida cantándolo, sino que sintieron el vehementisimo deseo de ser morochas también, para cantar el tango con la debida propiedad, y los droguistas deben tener presente que se llegó a inventar una combinación de carbonilla y otros ingredientes, destinada a crear morochas, las cuales, para completar la caracterización, se teñían de negro el cabello.
Algo parecido sucedió con "El porteñito", entre los sexo feo, empeñados en ser compadritos y guapos inrreprochablemente, pues el tango decia:
 
Soy hijo de Buenos Aires,
me llaman el porteñito,
el gaucho más compadrito
que en esta tierra nació...

Y si alguno se retoba
o se quiere hacer el guapo,
lo mando de un castañazo
a buscar quien lo engendró...

 
Como primeros tanteos, no se puede pedir éxito más ruidoso que el que tuvieron estos tangos.
 
 
EL COMPÁS DE LA HABANERA
 
Por el momento, su música, con cierto dejo de milonga, era claramente una adopción de la habanera, siendo el mismo el compás. Carecia evidentemente de originalidad ("Hotel Victoria" no era sino una canción napolitana con tiempo de habanera) y sus cadencias se deslizaban monótonas, con rara modulación. La letra, marcadamente patriótica, era, como puede verse por los ejemplos que se acaban de dar, de foriiia simplisima y contenido altivo, destinada casi exclusivamente a loar la belleza física femenina y el matonismo viril. En cuanto al baile, apartándose de la habanera, que se deja llevar más suave y con menos accidentes, adoptaba una serie de floreos caprichosos, en consonancia con el andar meticuloso y abundante en ademanes de¡ compadrito. El compás lento (2X4) ya permitía a la música recargarse de accesorios:
 

Yo soy la morocha,
ti-ra-ra-ri,
la más agraciada,
ti-ra-ra-ri,
la más renombrada...;

de este modo solía cantarse. Análogamente, en el baile, sin perder el paso, consentia la introducción de superfluidades a gusto de los bailarines, de modo que fueron creándose las "figuras", que en conjunto constituyen lo que se llama el "corte".
Las figuras, entonces, eran sumamente ingenuas, casi pueriles y se limitaban, por lo regular, al hombre, el cual hacía gala de toda su destreza y elegancia con el paso del pisahuevos, con una discreta genuflexión y, generalmente, con un ligero revoleo del pie derecho a cada dos o tres compases. La pareja, tomada como en los demás, agarrados, se mantenía muy separada.
 
 
COMPOSICIÓN Y ACTUACIÓN
DE LAS PRIMERAS ORQUESTAS

 
Las orquestas que ejecutaban el tango se componían de Piano, violin v flauta, o violin, flauta y guitarra, reemplazándose a veces la flauta por el clarinete -y actuaban principalmente en los conventillos y en fondines del suburbio. Formadas primeramente por mozos aficionados, que tocaba de oído y en horas de ocio, su concurso en bailes de vecindad solia ser gratuito. Como el juglar castellano de la Edad Media, que decia sus versos por una copa de vino, estos músicos improvisados se pagaban con la vuelta de cerveza que se pasaba a cada pieza, y -desde luego- alternaban el tango con otros ballables, particularmente el valse.
No se tardó, sin embargo, en solicitar su concurso para lugares públicos de reunión. De los primeros que se recuerdan, son el famoso Velódromo y el Tambito, los dos de Palermo (en el Parque 3 de Febrero) y los dos ya hace tiempo desaparecidos. Por el dia, en el Velódromo habia carreras de bicicletas, y en el Tambito, se despachaba leche recién ordeñada; a la noche, aparecía como por encanto, en uno y en otro, un despacho de bebldas, y se corivertían en lugares de concurrencia de desocupados y parejas furtivas que se esparcían convenientemente por las mesas ubicadas entre los árboles, en la oscuridad... Sobre un altillo central, se instalaba la orquesta, cuyo trabajo remuneraba el óbolo voluntario de los concurrentes, solicitado de mesa en mesa con un platillo. En ocasiones, sin que se solicitase, un cliente enviaba unos pesos de propina, acompañados de un pedido de tango.
 
 
EL TANGO PASA AL CENTRO
 
Hacia 1910, el baile porteño dio un paso de gigante, y de los alrededores se vino derecho a la Avenida de Mayo. El Café Centenario (que ya no existe tampoco y estaba en la Avenida, entre San José y Santiago del Estero), puso orquesta de tangos, actitud que pronto imitaron otros cafés centrales. Dos o tres años más tarde, en los cafés de la calle Corrientes eran ya populares las orquestas de Firpo, Pacho, Arolas, el Tano Genaro y alguna otra, denominadas siempre el "terceto Firpo", el "terceto Pacho", etc., según el nombre de su director, que comunmente tocaba el piano.
No hay necesidad de decir que los cabarets se apresuraron más aún a acoger el tango y a corivertirlo en número inexcusable de sus diversiones.
 
 
RESISTENCIA DE LA GENTE "CHIC"
Y LOS "ROLLOS CON SORPRESA")

 
Con todo, la gente culta de la ciudad no se había resuelto aún a admitirlo. Era una música arrabalera, propia del pueblo bajo, v no podía tener cabida en la "alta sociedad". Las casas de música, no querían editar tangos. Pero el diablo, fue metiéndose poco a poco en el ánimo de la gente distinguida y se empezó a hacer la venta de tangos en forma casi clandestina. Después de pedir en voz alta un nocturno de Chopin, las niñas de sociedad pedian por lo bajo "La gaucha Manuela". Los comerciantes se dieron cuenta entonces de la situación, y para evitar sofocones a sus distinguidas clientas, idearon el célebre sistema del "rollo con sorpresa". Se anunciaba la venta de un rollo conteniendo tales o cuales piezas "santas" y una sorpresa, por determinado precio. La sorpresa, se supo en seguida: era uno de los tangos en boga, bien arrolladito en el interior, para poder llevárselo sin pasar vergüenza. 

NACIONALIZACIÓN DE LA LETRA

Bien: de 1912 en adelante, el tango, ya metido en el centro, en Florida, y, quieras que no, en los salones del gran mundo, siguió avanzando cada vez más rápidamente. La letra, poco más o menos, siempre fue la misma en el fondo, notándose solamente, a medida que avanzaba, una mayor corruipcióni en el lenguaje por la introducción de términos y giros lunfardos que al comienzo se rehuian en lo posible. "M¡ noche triste" es, en este sentido, el más característico y el primero que se aventuró con suerte:
 
Percanta que me amurastes
en lo mejor de mi vida,
dejándome el alma herida
y espina en el corazón;
sabiendo que te quería,
que vos eras mi alegría
y mi sueño abrasador;
para mí ya no hay consuelo,
y por eso me encurdelo:
pa olvidarme de tu amor.

 
La letra de "Mi noche triste" introduce, a la vez, una variación de tema en la literatura tanguistica, y es la de invertir los papeles de la tragedia amorosa, presentando abandonado y burlado al hombre, que es el que se queja en los versos.
 
 
LA MÚSICA SE ENRIQUECE...
Y SlGUE IMITANDO
 

La música, se modifica notablemente por dos motivos principales: por mavor riqueza de modulación y por adopción del tono menor, constituyendo lo que se ha llamado el "tango sentimental"; pierde la primitiva monotonía de la milonga (aun cuando también ahora se hacen tangos amilongados) y, a la vez, se vuelve más quejumbroso y suave.
Desgraciadamente, si al principio podía hablarse de la influencia de la sabanera, de canciones españolas y aún de cainzonetas napolitanas, copiadas muchas veces sin el menor escrúpulo, hoy tampoco puede ensalzarse mucho la originalidad del tango en su música. Prescindiendo de adaptaclones risueñas como la del "Miserere" del "Trovador" o la del "Momento musical", de Schubert, convertidos en tangos por vía de broma, y prescindiendo también de adaptaciones serias, pero honestamente confesadas, de cantares provincianos, como "Linda provincianita" y "Cielito lindo" (zambas en su origen), se dan a cada momento plagios descarados que el más lego puede descubrir con sólo un poco de atención. El tango que en el año corriente ha obtenido más éxito, por ejemplo, es poco más que una adaptación del valse 'La españolita', con distinto compás.
De este grave defecto, no se ven enteramente libres ni aun los más celebrados y más serios tanguistas. La mayoria de los mejores tangos, bien por plagio directo, bien por inconscientes reminiscencias, está plagada de motivos de mil músicas conocidas; a tal extremo, que un espíritu inteligente y un poco maligno, sin gran esfuerzo podría demostrar que el tango no existe, pues si su tiempo no es original, sus temas tampoco suelen ser propios.
Sin embargo, el tango existe, indudablemente. Todas esas influencias, que pueden probar los eruditos, para el pueblo son letra muerta; el pueblo siente algo personal e inconfundible en su música, y ese algo, que no se puede definir, es lo que le da originalidad en el fondo. Podría decirse, sin paradoja, que el cosmopolitismo de la población porteña, se refleja en el tango, siendo, precisamente, esta heterogeneidad de elementos amalgamados, su carácter propio. El progreso de caracterización de este cosmopolitismo, es justamente el progreso que se nota en la música del tango desde ocho o nueve años a esta parte. Siguen copiándose motivos extraños, pero cada vez son mejor adaptados y se les da más rica modulación. Por lo demás, los autores de tangos, más cultos también cada vez y más dueños de su arte, realizan apreciables progresos de composición, visibles en algunos como 'El 13', 'Vea, vea' o "El retintln", de técnica ya menos elemental.
 
 
EL PROGRESO DEL BAILE,
ES UN PROGRESO DE FUSIÓN
 

El baile, ha variado mucho, asimismo. Son innumerables las 'figuras' que se han introducido en él (cada bailarín de nota, tiene las suyas), muchas de ellas, seguidas todavía hoy, y otras abandonadas, como las "corriditas" o el "ocho orienta¡". El "fox-trot", que, como vamos a ver en seguida, ha influido mucho en la composición de la orquesta, ha tenido también gran influencia en las formas del baile, pues el "paso arrastrado", por ejemplo, no es sino paso de "fox-trot". En concreto, el progreso del baile en el tango, ha sido hasta ahora un progreso de unión de la pareja. Es fácil observarlo: de la primitiva separación respetable, en que el hombre era casi exclusivamente el que hacia las "figuras", se ha ido pasando a un estrechamiento cada vez más marcado, en el que las "figuras" se realizan simultáneamente por el hombre y la mujer, como en la machicha. Por eso, a través de todas las mudanzas, la "sentada" ha permanecido intangible: es el movimiento propio de la fusión en la pareja, tal como si se tratase de una sola persona.
 
 
TANGO FAMILIAR Y TANGO CON CORTE
 
En esta evolución del baile, hay que notar, además, la desaparición paulatina de la valla establecida entre el "tango de familia" y el "tango con corte". En los comienzos, el primero era de una absoluta insipidez, para ser bailado en casa y en las sociedades recreativas, donde los miembros de comisión vigilaban de cerca a las parejas; el segundo, por el contrario, era francamente escandaloso, a fuerza de juntarse las caras, de contoneos, de quebradas, y sólo se bailaba en las matinées y en los cabarets. Actualmente, animando un poco más el primero y puliendo un tanto el segundo, se ha llegado a un tipo común, algo más exagerado, sin duda, en los lugares libres, pero esencialmente el mismo en todas partes. Hoy, ya no se hace distinción entre tango y tango con corte; se habla del tango, simplemente.
 
 
LA ORQUESTA TÍPICA
CON EL BANDONEÓN ALEMÁN

 
Pero donde las variaciones han sido más numerosas y curiosas, es en la orquesta, y aqui la influencia norteamericana es evidente. Aparte de que cualquier banda u orquesta ejecuta hoy tangos (exceptuada la banda municipal, que se resiste heroicamente), las de tango propiamente dichas se han enriquecido con nuevos instrumentos y accesorios no siempre de música, aunque siempre de ruido y pantomima, en forma que han llegado a ser tipicas.
El aporte del bandoneón o bandoleón o mandoleón, es el más importante. Hace ya unos quince años que se conoce este instrumento en Buenos Aires tocado por el arrabal; pero a las orquestas, sólo pasó después de 1912, conquistándose en seguida un puesto de nota, en el que se ha hecho irreemplazable. Es más chico que el acordeón común y de un registro de voces más grave. Su procedencia, de seguro no la sospecha la gran mayoría que la escucha como si fuera un instrumento nativo: viene de Alemania, donde tiene una familia característica. Los salvacionistas, lo usan mucho en Europa, para amenizar sus evangélicas reuniones de los domingos en las plazas públicas. Se dice que en el tango hay un fuerte acento místico, y he aquí cómo la adopción de¡ bandoleón o mandoleón podria justificar tal hipótesis. Últimamente, se ha introducido también el armonium en las orquestas tipicas.
Fuera de estos instrumentos, las orquestas se han dotado de una cantidad enorme de aparatos de ruido, como ser la carraca, la matraca, el fuelle de buey, la sirena, la bocina, pitos, campanas... todo lo que se les antoja a los músicos, como en el "fox-trot". Se ha apelado, además, al canto, a los gritos y al diálogo, llegándose en esto a excesos vituperables, pues a menudo se dicen palabras abiertamente procaces. Por último, algunas orquestas tienen también muñecos de trapo, que manejan como en el guiñol, y el público aplaude la ocurrencia.
 
 
LA ARISTOCRACIA ACEPTA EL BAILE POPULAR
 
En la consideración pública sobre el tango, los tiempos han cambiado mucho asimismo. Ahora, nadie necesita recatarse para comprar uno o cien en las casas de música, y las orquestas típicas -especialmente la de Firpo- han actuado y actúan a menudo en los salones de la más encumbrada aristocracia porteña, donde, por cada valse, polca, mazurca u otro bailable extraño, se tocan cuatro tangos, bailados por niñas, damas y caballeros con la desenvoltura de la gente del pueblo y sin que nadie se crea obligado a escandalizarse.
Entre los músicos cultos, siempre se ha tenido en menos al tango. El año último, la ocurrencia del gran maestro Weingartner, que compuso uno ("El ranti"), los hizo titubear un poco. Por lo demás, algunos de ellos, de nombre y méritos, han escrito tangos también. A pesar de todo, la mayor parte sigue considerándolos como una música subalterna, chabacana, indigna de merecer las gracias de su inspiración.
Es de notar, a propósito, que hasta ahora los más señalados compositores y ejecutores de tangos han sido y son extranjeros en su mayoría (italianos y españoles sobre todo), bien por nacimiento, bien por ascendencia inmediata y por el ambiente en que se han criado, y casi todos han empezado a componer y a tocar de oído, aunque ahora hay ya bastantes que pasaron por los conservatorios.
 
 

ÉXITO DEL TANGO
EN EL INTERIOR

 
En el interior de la república, no existen compositores, de nota al menos. No por eso se acepta menos el tango que en la capital. Antes, se hacian populares los tangos en provincias después de tres o cuatro años de cantarse en Buenos Aires ("La morocha", estaba en auge en 1912 aún). Al presente, las orquestas típicas recorren de cuando en cuando el interior y les llevan las novedades del dia. Además, los discos de fonógrafo, que se imprimen por millares, hacen conocer a los provincianos los tangos, apenas salidos en la capital.
En el exterior, fuera de las veleidades parisienses de antes de la guerra, sólo puede decirse que haya entrado de lleno en el Uruguay, donde se tocan, cantan y bailan los tangos como entre nosotros mismos, conociéndose all¡ simultáneamente que aqui.
El Papa, como es sabido, llamó en una ocasión la atención del mundo cristiano hacia nuestro baile, lanzando su anatema contra él, por escandaloso. Esperemos que surja un músico de genio y lo dignifique, dándole valor de música universal, a fin de que las gentes santas no tengan ya motivos para repudiarlo.

 
 

ALGUNOS DATOS ESTADÍSTICOS
 
Es sumamente difícil calcular de manera exacta el número de tangos que aparecen en el pais, pues el único indice ordenado a que puede recurrirse es la inscripción del depósito legal de la Biblioteca Nacional, y alli, como sucede con las obras literarias, aunque en menor grado, no todas las piezas de música publicadas se hallan inscriptas, por desidia de los autores o impresores. Además, actualmente se ha descubierto que se hacen muchas ediciones clandestinas de tangos, y eso hace que los editores se retraigan de imprimir muchos que se mantienen manuscritos.
Sin embargo, el registro de la biblioteca, tomándolo con esas reservas, puede darnos un cálculo aproximado. Empieza ese registro en 1911, fecha en que se organizó la oficina de¡ depósito legal. En los tres o cuatro primeros años, el número de tangos alli inscripto es enorme; hay listas del Boletin Oficial que arrojan sesenta y más depósitos distintos en un solo dia, siendo de notarse que el primer autor que figura con depósito es Ramón Coll, con "La rubia" y "El pampeano" (letra de Nemesio Trejo este último); le sigue Alberto S. Poggi, con "No le hagas caso", "No me parece", "¡Qué cosa bárbara!" y otros; en seguida, el popularisimo y fecundo A. G. Villoldo, autor de "Soy tremendo", "El Tito", "La caprichosa", "El pechador", "Cuidado con los cincuenta", "Los afiladores", "Qué calor con tanto viento y cincuenta mas, acompañados de valses, mazurcas, estilos, canciones cosmopolitas, etc., etc.
De 1916 en adelante, empieza a disminuir el número de los tangos, por ser el aumento notable del "fox-trot" y el "twostep", para llegar al año de 1920 con un total aproximado de 300, entre los cuales algunos manuscritos nada más.
 

 

ILUSTRACIONES DE LANTERI
 

Colaboración: NICOLÁS STRANJER

 

Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.46    Enero-Febrero  2001

 

 

 


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