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(Libro de RAÚL E. SUFFRITI*
Comentado por ABEL FONTÁN** de Santa Fe - Argentina)
A
quien esto escribe le
cabe, por su actividad periodística,
establecer habitualmente opiniones respecto de
las letras de los Tangos y, por otra parte también activamente, aprehender su
mensaje pergeñando temas que le son confiados para su autoría, por lo que no
puede ignorar que nuestra canción mayor ciudadana es un cauce fértil por
donde poetas y letristas han dado rienda a los argumentos más inesperados,
muchas veces hasta extravagantes para el mundo simple y cotid'iano que los ve
nacer. Sintetizan así, en un reducido texto, generalmente de tres párrafos
rimados, episodios románticos, narrativas, dramáticos, retratistas,
evocativos o puramente líricos, los cuales se gestan por ficción
generalmente, aunque suelen provenir de aconteceres profundamente humanos.
Es así que por distintas
vías los versos de Tango, han ido al alumbramiento de páginas donde la
literatura aborda asuntos en distintos niveles de aptitudes, donde el numen
creador oscila en ocasiones entre indigencia de recursos y otras en el manejo
habilidoso de riquezas imaginativas.
Por ello, este fecundo
trabajo de Raúl E. Suffriti que encuentra en ciertos tangos una invocación
divina, resulta particularmente grato porque resalta la enorme veta de nobleza
que yace en esta música reiteradamente denigrada por quienes se colocan
intelectualmente de espaldas a su contenido y profundidad. Como refieren José
Gobello y Eduardo Stilman en su obra "Las letras del Tango de Villoldo
a Borges "(Editorial "La Brújula" - 1966): "no
deja de resultar irónico en realidad que, las letras de Tango, sobre
las cuales la bibliografía amenaza asumír un volumen aplastante, sean
despreciadas en sus aspectos intrínsecos" ' En ello estriba
precisamente el hito que traza Suffriti en "El Tarrr ... go y
Dios" señalando contundentemente que la canción de la ciudad
transita, aún minoritariamente, por senderos humanisticos y más que ello,
adhiriendo a conceptos del infinito supremo, sobre el cual el filósofo
francés Jean Jacques Rousseau supo decir: "Yo he sufrido mucho para
dudar de la Providencia; yo la siento, creo en ella,
la veo, la espero y sostendré la verdad de su existencia hasta mí último
suspiro " ' Y nuestros poetas del Tango, algunos verdaderos filósofos,
como lo destaca Raúl E. Suffriti, consumaron la fe de Platón volando hacia
Dios con sus alas maravillosas.
Digamos que Suffriti concreta
su análisis en autorías de Cátulo Castillo con "Desencuentro" (Tango
con música de Aníbal Troilo) y de Enrique Santos Discépolo con "Qué
Vachaché", "Cambalache" y "Tormenta" (todos
tangos con música del propio Discépolo). El último tema
("Tormenta") lo considera síntesis de una ferviente devoción hacia
principios teologales.
Desde la ciudad de Santa Fe,
capital provinciana, siempre el Tango ha sido valorado en sus distintas
expresiones de música, literatura o danza, lo cual señala que desde
"tierra adentro", utilizando una simbología geográfica, también
se aprecian sus esencias y lo cautivante de esta creación nuestra que ha
trascendido más allá de las fronteras nacionales.
*Contador Público;
ex-dirigente de organizaciones juveniles católicas y de trabajadores;
fundador de la Escuela Sindical y de Radio FM. Popular; autor de
publicaciones editadas sobre temas históricos y poéticos.
**Autor y compositor de
música; creador y conductor de programas radiales de Tango en el
país y en el exterior;
ex-profesor de "Cancionística" en SADAIC (Sucursal Litoral).
Artículo
publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.46
Enero-Febrero 2001
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