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Juan Viladomat:
El autor de Fumando
espero
JAVIER BARREIRO
Junto a La cieguita. cuya
fama se cifra en la versión de Gardel y del que no se han grabado
demasiadas versiones, «Fumando Espero» es, seguramente, el tango más
famoso de los compuestos en España.
Como otros tangos
argentinos de la época, Fumando espero, se escribió para una pieza
teatral, la revista La nueva España, estrenada en el barcelonés teatro
Victoria durante 1923 y que no llegó al éxito. "La música
produce el mismo efecto de una cosa muerta y desenterrada",
escribio Bustillo, el comentarista de La Vanguardia, que en su crónica
lo tildó con muy escaso fundamento de "tango cañi". Fue
introducido en la Argentina por el conjunto "The Mexicans"
integrado por Tania y su esposo. Pronto, fue conocido y Firpo lo llevó
al disco en versión instrumental (1).
El tango fue grabado por
vez primera por la cupletista Ramoncita Rovira en 1926. Registrado
también por Rosita Quiroga en un disco Victor en Agosto de 1927 y por
Corsini en Diciembre del mismo año, alcanzó muy numerosas versiones
que, desde luego, han de continuar. Entre las más famosas figuran las
de Argentino Ledesma con Hector Varela (Columbia) en 1955 y con Di Sarli
(Victor) en diciembre de 1956; la de Libertad Lamarque con Victor
Buchino en 1956, también para la casa Victor; la de Carlos Dante con
Alfredo de Angelis (Odeón) en abril de 1956. Archifamosa se hizo la
mórbida interpretación de Sara Montiel en la película más taquillera
del cine español de su época, El último cuplé (1957). Entre otros
muchos, también lo dieron a las planchas las orquestas de Alexandre y
Eduardo Gadea, esta con ritmo de mambo, Carlos Acuña, Imperio
Argentina, la bella Dorita, Corita Viamonte y hasta hubo versiones
cómicas como la parodia que durante muchos años llevó por los
escenarios españoles Mary Santpere.
La letra, publicada en la
Argentina por la revista El Alma que canta en febrero de 1928, pertenece
a Félix Garzo y el cigarrillo que tan placidamente saborea su
protagonista es, evidentemente, de cocaína. Así, el texto alcanza
pleno sentido. Otra de las composiciones de Viladomat tuvo relación
directa con la famosa droga: El tango de la cocaína, perteneciente a
una pieza corta (guignol en un acto) de Amichatis del mismo título
estrenada con más éxito que la anterior en el teatro Español de
Barcelona (Octubre, 1926) (2). Alcanzó más de 500 representaciones y
lo cantaba Lolita Arellano.
Viladomat había nacido
en Manlleu (Barcelona) el 8 de febrero de 1885. Aficionado a la pintura
y hermano del escultor José, una de cuyas obras más conocidas es la
estatua de Raquel Meller que figuraba en el Paralelo barcelonés desde
1966. Probablemente, Juan aprendería música durante su estancia del
seminario de Vich. En 1899 le vemos integrado como flautista en la banda
de su pueblo y, ya en Barcelona, se examina de primer curso de piano en
el conservatorio del Liceo (1906) (3).
Casado con Ramona
Mercader en 1908, dos años después abre academia de varietés, que va
a editar sus propias obras musicales. Su primer éxito notable lo
constituyó El fox-trot de las campanas en 1918 con dos mil quinientos
ejemplares de su partitura vendidos en 42 días y que alcanzó éxito en
Europa siendo grabado por numerosas orquestas. Durante la época de
esplendor de este género Viladomat tuvo un protagonismo continuo y sus
composiciones fueron interpretadas por las más famosas cancionistas
como Raquel Meller, Mercedes Serós, Pilar Alonso, Elvira de Amaya,
Amalia Molina, Adelita Lulú, Consuelo Hidalgo, Eugenia Roca, etc.
Citaremos algunas: Al sena, Carrer avall, Catalunya plora, El beso, El
pintor cubista, El primer tango, El regreso, El 6 d’octubre, El vestir
d’en Pasqual, Empordá lliure, Hoy, Julieta (tango), L’orfaneta, La
canción de Margot, La catalanista, La expulsada, La golondrina, La
mesonera, La puntaire, La sardana republicana, La Verónica, Las cosas
de palacio, Ninc-nanc, Niní, Palabritas amorosas, Porque era negro, Una
mujer, Ven a mi país, Zenga (tango)... En total, más de quinientas
conservadas en su archivo. Compuso también una zarzuela, El alcalde de
Grifones (1923).
Jaume Collel i Surinyach
(4) comenta su aficción -aunque mejor habría que decir que la de sus
letristas- a temas curiosos, marginales o del día. Así, además de las
citadas arriba, habría que citar la crítica política (La catalanista,
El 6 d’octubre), el transexualismo (Niní), el cubismo (El pintor
cubista) o el separatismo (Empordá lliure). Su vinculación con el
catalanismo se patentiza en la composición de muy numerosas sardanas de
títulos inequívocos.
Viladomat conoció el
triunfo en vida pero tuvo también tiempo de asistir a la decadencia de
los géneros que le dieron fama. Después de la guerra civil las
varietés habían entrado en decadencia ante el creciente vigor de la
comedia americana, la canción folclórica o el deporte. Juan Viladomat
i Massanes las acompaño en su óbito. El 29 de diciembre de 1940 y a la
edad de 55 años moría en Barcelona sin que su aún reciente fama diera
pábulo a ninguna crónica periodística. La guerra había hecho pasar a
segundo término lo que no fuesen su s siniestras consecuencias.
(1) La letras de tango (ed.
Eduardo Romano), Buenos Aires, 1990, Fundación Ross, p. 47.
(2) Popular Film, año I, No 11, (14-X-1926).
(3) Algunos datos sobre su vida pueden espigarse en Marta Grané y
Franch, "Joan Viladomat: del carrer del Pont al Parallel" en
Manlleu: musics del XX, Manlleu, Museu de Manlleu, 1991, pp. 15-22.
(4) "Viladomat, Buenos Aires, Berlín" en Manlleu: músics del
XX, op. cit. pp. 23-32.
Artículo
publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.9 mayo
1994 |