Estilos,
zambas, vidalas,
gatos, cuecas, pericones,
bailecitos, palitos y cielitos,
valses, mazurcas y estilos,
rancheras, tangos, canciones,
un minuto
de silencio, ha muerto C. G.
Paisanos,
se fue Gardel,
el zorzal de¡ trino suave,
el criollo que tuvo un ave
adentro del corazón,
el que dejó al ruiseñor
mudo, al ver la melodía
que la garganta emitía
de tan machazo cantor.
Paisanos,
se fue Gardel,
el cantor de estilos, zambas,
gatos, cielitos, vidalas,
rancheras, cuecas, canciones,
bailecitos, pericones,
y el que llevó desde el fango
limpia y pura en nuestro tango
la canción de las canciones,
por que tienen corazón
si esos callan, compañeros,
nosotros no seamos menos,
paisanos, hinquémonos.
Llorar
no, que no es de macho,
que su alma no vea llorar
si no se va a avergonzar
de vernos flojos, caracho.
Ahora arriba,
compañeros,
y arrancad del diapasón
la más machaza canción
que hasta él la lleva el pampero.
Carlos
Gardel, los paisanos
que no sabemos orar,
deseamos en tu tumba Paz
y cual cristiana oración
llegue hasta tí la canción
de los criollos, Gran Zorzal.
(Revista
"El alma que canta ",
Buenos Aires, junio de 1935).
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Al
abrir la caja trunca
de mi guitarra enlutada
donde se guardan grabadas
miles canciones de angustias,
las cuerdas que estaban mustias
otra vez repicarán
por el alma de un zorzal
que partió en eterno vuelo
para el celeste del cielo
en un marco espiritual.
Carlos Gardel, vos te has ido
sin dejarnos un adiós
pero aun vibrando tu voz
repercute en mis oídos,
todavía siento el gemido
lastimoso de tu acento
como un susurro del viento
a través de tus canciones
impregnadas de emociones,
de nostalgia y sentimiento.
Hermano,
si vos supieras
cómo cambió tu arrabal
desde aquel día fatal
que de este mundo partieras,
la milonga bullanguera
donde impusiste tu clase,
tristemente se deshace
cuando en un fueye rezonga
el tango o una milonga
de la guardia tuya de ases.
(Del
folleto "Plegarias de un trovero"
Castellari, San Fernando,
Pcia. de Buenos Aires, 1949.) |