Como
una luna de peinado liso,
toda sonrisa de color de luna.
Está su cara donde el pueblo quiso.
Está su voz, total, como ninguna.
Regresa entero por los
transistores,
salta balcones y se desparrama.
Zorzal que vuelve a congregar fervores,
morochamente así, de rama en rama.
Será que nunca se
fue.
0 acaso que se sembró.
Será que pudo volver
y ser por siempre el cantor.
Lo nombran Carlos Gardel.
Comentan que es inmortal,
Su voz nos tiembla en la piel,
Su canto no tiene edad.
Ni el fuego pudo, ni el
tiempo.
Siga cantando, zorzal...
Calzó la pinta y la colgó en la foto.
Entró en el cine a lo Gardel, matando.
Cantó a su pueblo de bolsillos rotos.
Cantó por todos y sigue cantando.
Fue tan Gardel que siempre
sigue siendo.
Ya sin fronteras y multiplicado.
Venciendo al tiempo que lo ve creciendo,
eternamente así, a nuestro lado.
(Primer
premio género Otros ritmos ciudadanos del "Certamen
Gardel de la
Canción", organizado por la Fundación
Banco de la Provincia de Buenos Aires, en conmemoración
del cincuentenario del fallecimiento de Carlos Gardel.
El concurso fue coordinado por Eladia Blázquez
y Horacio Ferrer y contó con un jurado integrado
por Héctor Stamponi, Oscar Cardoso Ocampo y Homero
Expósito.)
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Hay
una voz que atravesando el tiempo
sigue cantando con nuestra propia voz.
Hay una voz que atravesando el fuego
con alas de milagro, del fuego renació.
Habrá, tal vez, un mágico misterio,
un soplo de infinito vagando en esa voz
que se alimenta con la verdad del pueblo,
que el pueblo reconoce porque con él creció.
Gardel..
Como un ritual que nos habita y no se va.
Su voz que está.
Su voz...
Sonora llama que se agranda sin cesar
y arde al cantar.
Es él, nomás...
Sobre el escándalo vital de la ciudad.
Y acaso más allá,
por cien caminos y horizontes.
Gardel grillo del viento,
que el viento siempre quiso templar.
Hay un cantor que nos está cantando
como quisimos cantar y no se dio.
Hay un cantor que va resucitando
de un trágico destino, volviendo de su adiós.
Es un cantor, es una voz, un mito.
Con un chambergo claro y un silvo volvedor.
Con la sonrisa quebrada en ese sitio
de trinos insondables que acaso él entreabrió.
(Primer
premio género Tango compartido entre los binomios
integrados por Héctor Negro-Pedro Belisario Pérez
y Jorge Arrojas-Horacio Malvicino del "Certamen
Gardel de la Canción", creado por la Fundación
Banco de la Provincia de Buenos Aires, en conmemoración
del cincuentenario del fallecimiento de Carlos Gardel.
La coordinación del mismo estuvo a cargo de Horacio
Ferrer y Eladia Blázquez y contó con un
jurado constituido por Oscar Cardoso Ocampo, Héctor
Stamponi y Homero Expósito.
Interpretado por primera vez por Carmen Guzmán
en canto y guitarra, en el salón de actos del
Museo del Banco, durante el acto de entrega de las recompensas
a los respectivos ganadores, el 21 de junio de 1985.)
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