Fue
siempre este Gardel, tan de otro mundo...
Un duende con campanas en la gola,
arcángel de zorzales con aureola,
tal vez, un sentimiento vagabundo...
¿De qué reino fantástico fue oriundo,
que soles entibiaron su parola
al mágico conjuro de una viola
templada en gris "mayor" y en "la" profundo?
Nunca podrá volver quien no se ha ido...
Sigue siendo su voz como una suelta
de notas gorrioneando en la barriada.
Como entonces, su canto es un latido
que al tanguear en el cuore, nos da vuelta.
Y sesenta pirulos, no son nada....
|