¡CHAU!, Esta palabrita que se
usa normalmente como despedida, proviene del italiano, se escribe
"Ciao" y se pronuncia "Chau"
Es el saludo diario
que suplanta al "adiós".
"Adiós"
pareciera que encerrara la posibilidad de no volverse a ver, pero
"CHAU" es casi siempe un "hasta pronto" o un
"hasta luego", aunque a veces puede ser una despedida
definitiva, un "adiós" como dice Orlando Mario Punzi en el
poema que justamente el tituló 'CHAU"
Chau, arrabal. Me
voy. Nos dieron chanta
las luces, el
asfalto, la avenida,
y hay un cacho de sol
que se suicida
por cada monoblock
que se levanta.
El ejemplo anterior
es una despedida nostálgica del barrio aquel de la niñez, del barrio
que se ha ido, pero hay otra despedida más trágica, la del hombre
decepcionado de Enrique Santos Discépolo en su tango "Tres
esperanzas"
No ves que estoy en
yanta
y bandeao por un gil,
cachá el bufoso... y
CHAO
vamo a'dormir.
Y más adelante
insiste
Plantate aquí
nomás,
alma otaria que hay
en mí,
con tres ?pa'qué
pedir?
más vale no jugar;
si a un paso del
adiós
no hay un beso para
mí;
cachá el bufoso...y
CHAO
vamo'a dormir.
Homero Expósito
insiste en su tango !Chau...no va mas! repitiendolo varias veces ante
el devenir de la ley de la vida, ante la evidencia insoslayable de
haber "gastado las bals y el fusil", ante la simple realidad
que "la vida seguirá" pero finalmente ante la despedida y
la ilusión esperanzada del futuro.
!Chau, no va más!
Dale un tiro al
pasado y empezá,
si lo nuestro no fué
ni ganar ni perder,
!fué tan solo la
vida, no más!
Es el CHAU de la
esperanza, no el "ADIOS" definitivo de la despedida.
Al igual que Homero
Expósito, Osvaldo Ardizzone utiliza el CHAU de despedida nostálgica,
pero no definitiva, no es un "no nos veremos más" es un
volveremos a vernos, cambiados, distintos, pero volveremos a
encontrarnos.
Por lo menos así lo
expresa en su tango CHAU...Ventarrón
Dejalo a Ventarrón, allá en Pompeya,
envuelto entre las
brumas del Riachuelo,
que el suburbio de
ayer hoy mira al cielo
y busca un cacho'e sol en la neblina.
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