Fanguyo

En principio debemos aclararle que FANGUYO es algo dificil de entender, un enredo, en una palabra un "berenjenal", puede ser una intriga o una trapisonda. Pero ¡ojo! los fanguyos, en plural, son los tamangos, los tarros, los fangushes (se escribe con una hache entre la ese y la e), por eso una fangushería es una zapatería.

Otros sinónimos son los timbos, caminantes,tarros, floreros, canoas, camambuses, fangos, y hasta los de abajo, en una palabra y para que quede claro, lo que en castellano llamamos los zapatos, los botines. Para dar un ejemplo de FANGUYO como enredo verbal, vamos a leer una décima del poema de Bartolomé Aprile "Al compás de la viola":

Voy, al compás de la viola,
a cantar, muchachos, hoy,
pa que no crean que soy
laguna mansa y sin ola;
en jerga gringa, española,
turca, franchuta: un FRANGUYO
de palabreo que arguyo;
y no por ser un hijo´el páis,
mancuyo: "yes" e "inda mais"
y hasta me floreo en gruyo
.


Florearse en gruyo significa hablar como un tipo del hampa, en este caso el cuentero.
.

Timoteo de Balvanera nos pidió que lea algo de un gran poeta lunfardo , Juan Carlos Lamadrid. LLegó la oportunidad. Tomo de mi biblioteca su libro "Pequeña rosa lunfardo" y recuerdo que en un soneto titulado "La envidia" el poeta utiliza el término FANGRUYO, una deformación de fanguyo, o un error de imprenta.

Prepotear a los giles envidiosos,
fangotearlos, tirarles la cafiola,
sentir que la poesía aún está sola,
que la acechan poetastros y tramposos.
Para trepar, para volar del foso
donde se pudren en la festichola
de Garcilaso
y de los Argensola
sonetos, en lunfardo misterioso.
Truchan, ortivan, capean y te
emblekan
avivados al pié del gran chamuyo
y te mueven el piso con la insidia;
falopean al cielo cuando imprecan
contra el amor que rompe los fangruyos
pateando contra el arco de la envidia.

No es la primera vez que recurrimos al tango !Atenti Pebeta! de Celedonio Flores y Ciriaco Ortiz, aquel del zorro viejo que aconseja a la piba sobre los peligros que acechan en una sociedad a una chiquilina inexperta, o poco corrida. Por supuesto esto vale para los años 30.

Hoy las pibas pueden ellas aconsejar sobre los peligros que corre el hombre ante una mina. Antes las minas eran, o aparentaban serlo, tímidas, vergonzosas, virginales. Hoy los salames son los hombres y es más frecuente ver a muchachos tímidos que a niñas vergonzosas. Pero no obstante recordemos una vez mas los consejos de ¡Atenti pebeta!, tango en el que rescatamos la palabra fanguyo y satisfacemos la curiosidad de Juan de Boedo.

Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo
vos hacete la chitrula y no te le deschavés
que no manye que estás lista al primer tiro de lazo
y que por un par de leones bien plachados te perdés.
Cuando vengas para el centro caminá mirando el suelo
arrastrando los FANGULLOS y arrimada a la pared,
como si ya no tuvieras ilusiones ni consuelo,
pues si no dicen los giles que te has hechado a perder.

Otro de los sinónimos de FANGUYO dijimos que era CAMAMBUSES, que según Gobello resultaría un híbrido compuesto por "caminantes" y "omnibus", ¿Original, no?

En una comunicación de la Academia Porteña del Lunfardo leemos una correspondencia del Sr. Roberto Quaglia que aporta una nueva acepción de "CAMAMBUSES". Según Quaglia en Rosario se le dice "CAMAMBUSES" a los frutos del "Camambú", un yuyo que da florcitas amarillas y que él supone de origen guaraní. Agrega que el fruto una vez seco resultaría del tamaño y la forma de una bolita que sería la que se usó como tapa de las botellas de chinchivirria. Chinchivirria era una bebida adaptación de ginger beer que era una cerveza ligera de jengibre.

Perdonen, me puse medio académico, y ese no es mi estilo.

Y otro de los sinónimos de fanguyos es TARROS, en plural, porque "tarro" en singular significa suerte.

Sobre el origen de esta expresión existe una anécdota interesante. Parece ser que la palabra según Lopez Peña "apareció por obra de un periodista en la crónica que el diario "Crítica" publicó sobre el partido de futbol entre Argentinos y Uruguayos, jugado en Amsterdan en 1928. Escribió que los Uruguayos tuvieron un "tarro bárbaro". Quiso decir un tarro de leche, porque "leche" en lunfardo significa "suerte".

En la acepción sinónima de zapatos, según los sabios del lunfardo, proviene del castellano "tarro" recipiente. Veamos como la utiliza Juan Benigno Guardiola en su poema "Los cafishios de Pehuajó":

No se lleva en la sotana
cuatro filas de botones,
ni franja negra en los leones
ni los TARROS de badana
.

La tapin empezaba por los TARROS y terminaba en el fungy. Yo recuerdo un primo mío que por la madrugada, cuando volvía de milonguear, descolado, le quedaban fuerzas para embadunar con manteca los TARROS de charol para que no se ajaran y dejarlos reluciente para la próxima milonga.

Lorenzo Juan Traverso en su tango Uno y Uno se lamenta de la decadencia de aquel jailaife de "fungi y tarros de un color":

Hace rato que te juno
que sos un gil a la gurda,
pretencioso cuando curda,

engrupido y charlatan.

Se te dió vuelta la taba;
hoy andás hecho un andrajo.
Has decendido tan bajo
que ni bolilla te dan.

¿Qué quedó de aquel jailaife
que en el juego del amor
decía siempre: "Mucha fe
me tengo pa tayador"

¿Dónde están aquellos briyos
y de vento aquel pacoy,
que diqueabas, poligriyo,
con las minas del convoy?

¿Y esos trajes tan costosos,
fungi y TARROS de un color,
que de puro espamentoso
los tenías al por mayor?

¿Y esas grelas que engrupido
te tenían con su amor?
¿No manyás que vos has sido
un mishé de lo mejor?

Se acabaron esos saques
de cincuenta ganadores.
Ya no hay TARROS de colores
ni almuerzos en el Julien.


Ya no hay paddock en las carreras
y hoy, si no te ve ninguno,
te acoplás con uno y uno...
¡Qué distinto era tu tren!

Todo argumento valía en un tiempo para engatusar a la mina, promesas y mas promesas y si no veamos lo que el punto le ofrecía a la naifa en el poema de Luciano Payet "Deschave chorro":

Tendrás TARROS de "lamé"
y un "chapeau" en la piojosa
marroca y miles de cosas
y hasta parlarás "francais"
.

Tendrás tu palco "grillé"
con abono en el Colón...
Cuando suene el bandonión
y anuncie el primer gotán
acoplate a este bacán
y deschavá tu intención.


Chorros eran los de antes que se rompían todos para satisfacer a su amada. Salían a afanar decentemente mientras la mina se quedaba en casa esperando y soñando como hoy sueñan con el prode.

Pero no todos los puntos nos comportamos igual con las mujeres, unos somos cariñosos, otros aguantadores, los hay tolerantes, los que las tienen con las riendas cortas y hasta los hubo y los sigue habiendo los que las fajan, las maltratan y cuando están hartos de ella, la abandonan. La mina aguanta, aguanta, aguanta, hasta que un día, cuando él decide abandonarla, le canta las cuarenta, llega hasta la parte sensible del breon y al pobre no le queda mas recurso que llorar como una mujer.

Una mina, ya sin chance por lo vieja
que sorprende a su garabo en el trance de partir.
Una escena a lo Melato, y entre un llanto y una queja
arrodillada ante su hombre así se le oyó decir....


Me engrupiste bien debute con el cuento´e la tristeza
pues creí que te morías si te dejaba amurao
pegabas cada suspiro, que hasta el papel de la pieza
se despegaba de a poco, hasta quedar descolao
.
Te dió por hacerte el loco y le pegaste al alpiste;
te espiantaron del laburo por marmota y por sebón...
Yo también, al verte enfermo, empecé a ponerme triste
y entré a quererte por zonza, a fuerza de compasión...
Te empezó a gustar el monte y dejaste en la timba
poco a poco la decencia, la verguenza y la moral...
Como entró a escasear el vento me dabas cada marimba
que me dejaste de cama en vista al hospital
.
Como quedaste en la vía, y tu viejo, un pobre tano,
era chivo con los cosos pelandrunes como vos,
me pediste una ayuda y entonces te dí una mano
alquilando un cotorrito en el centro, pa los dos.
Allá como a la semana me pediste pa cigarros;
después pa cortarte el pelo, para ir un rato al café
.
Una vez que discutimos me tiraste con los TARROS,
que si no los gambeteo estaba lista, no sé...
Decime si yo no he sido para vos como una madre...
Decime si yo merezco lo que me pensás hacer...

Bajó el bacán la cabeza y él, tan reo y tan compadre
besándole los cabellos, lloró como una mujer.
.

En una larga poesía hecha en broma por Julio Silva Valdez "Endecha cafishiosa" el punto le reprocha a la mina haberle comprado, entre otras cosas, unos TARROS fatorrusos (palabra que no se encuentra en los diccionarios lunfardos pero que el autor ha querido decir hechos a la rusa) "con las hebillas de bronce".

Esta poesía tiene una particularidad. El hermano del poeta el famoso Fernán Silva Valdez, sin saber quien era el autor, decide escribir la contestación de la mina. Según Roberto Fontaina, Celedonio Flores se inspiró en estos versos para escribir su "Mano a mano".

Te compré mil chucherías, pilcherío, porcelanas,
empapelé mi cotorro con papel de calidad
y te traje aquel anillo con aquellas caravanas,
que espiantamos una tarde para el Monte de Piedad
.
Te llevé de la modista más copera que había entonces
te regalé un frasquerío de Hubigán y de Coty
y los TARROS fatorrusos, con las hebillas de bronce,
la pamela canotiera y el vestido de organdí.

¿Qué tenés de echarme en cara los favores que me hiciste
cuando fui, de fulería, mi metida a deshojar?
¿Qué tenés de hecharme en cara?
. Si te quise, me quisiste.
Si después llovió en la llama
. ¿que tenés que reclamar?

Hoy seguramente el punto le regalaría a la mina un pantalón raido, con las rodillas y medio traste a la vista , una blusa desteñida y un arito pal ombligo.

El tiempo feliz de aquel grata pasó, hoy solo queda el recuerdo y el punto que ofrecía "TARROS de lamé", a su dona, hoy entre otras cosas, luce un "lengue medio picao" y "se lustra los TARROS fregando el talompa".Es "La muerte del guapo" que describe Romeo Peresan.

El taita engrupido se aplastó la crencha,
hechó una pitada y agachó el testuz,
manyó desolado que solo quedaba
que había vivido como un avestruz.
Se limpió los TARROS, fregando el talompa,
ajustao su lenghe ya medio picao;
requintó su gacho y mascando bronca
se fue de sotana como avergonzao.


Dijimos al principios que otro de los sinónimos de fanguyos es TAMANGOS palabra de origen gallega, pero no gallega de España, gallega de Galicia. Como pasa muchas veces en esto tampoco se ponen muy de acuerdo los lunfardólogos y algunos dan el origen como portugu
és. Puede ser por la similitud de lenguas.

Allá por mil novecientos, el cochero del tranvia era todo un personaje.

Con mi gorra requintada
casi hasta sobre la ceja
y este clavel en la oreja
¿quién me copa la parada?

Asi lo pintaba Luciano Payet aquel poeta de Chacabuco en un largo poema que justamente tituló "El cochero del tranvia" y que entre compadrada y compadrada decía en una de las cuartetas:

Me gusta menear las patas
con mi chiruza en un tango,
pa´ florearme los TAMANGOS
o lucir las alpargatas
.

Creo que ya alguna vez hemos citado el poema de Yacaré "Lunanco" aquel carrero que un día amasijó a un punto y fue en cana.

Salió de la gayola sin un faso...
se le pianta la grela con un coso...
Y se larga a la vida del mangaso
como todo curdela ranfañoso.
Un día se agenciaba algún vestuario
un funghi fulería o unos TAMANGOS
y así se la pasaba como otario
fumando puchos o silbando tangos...

Y para terminar con este asunto de los fanguyos y sus palabras hermanas y primas hermanas citaremos a un clásico de la tanguería porteña, lamentablemente nunca tan en vigencia como hoy en que un eminente científico argentino "gastó los TAMANGOS buscando ese mango" que necesitaba para continuar su obra humanitaria y solo encontró "la indiferencia del mundo que es sordo y es mudo".

Cuando la suerte, que es grela,
fayando y fayando te largue parao:
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los TAMANGOS
buscando ese mango
que te haga morfar,
la indiferencia del mundo

que es sordo y es mudo
recién sentirás...
Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa...
¿Yira!...¿Yira!...
Aunque te quiebre la vida
aunque te muerda el dolor
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.
Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao;
cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí;
cuando manyés
que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar,
te acordarás
de este otario
que un día, cansado,
se puso a ladrar...
.

Oscar B. Himschoot
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Argentina