Pato

(También fue el título de un tango que interpretara Gardel, "PATO".)

El PATO es un tipo que no tiene guita, es un "seco", un punto que está "fallo al oro", un "misho", un "ciego" o un "águila".

Yacaré le escribió un "Himno al pato". Es lungo el himno, pero rescataremos algunos versos, los que nos servirán de ejemplo:

Ciego, mishio, forfait, águila, PATO,
sin un duro, viviendo del pechazo
estufao, fulería y rechivato,
mal empilchao, sin fasos, pobre gato,
la morfa procediendo del mangazo

¡Piantaron ya los tiempos del sablazo!
Hoy va como la mona...
Y cualquier rantifuso bacanazo
que tenía una fija en un mangazo
no añapa un naco ni por la madona
¡y esto ya es fulerazo!

Dame corte, guitarra, porque es feo
que este mistongo reo
la talle así forfait, ciego y chivato.
¡Araca que peligra el morfeteo!
Soy un froilán...un miserable pato.

¡Oh, menega querida,
dulce recuerdo de mi rante vida
tan llena de ilusiones!...
Si me arreglás con cinco patacones
quedará la familia agradecida.

Hoy el índice de paterío ha subido y los patos deambulan por la ciudad "en busca de un mango que lo haga morfar". Antes, los lagos de Palermo estaban poblados de hermosos patos-patos que navegaban sus aguas y los hombres se solazaban observándolo desde un banco. Hoy no hay más patos navegando, se los morfaron los patos-hombres y se da la paradoja que donde hubo patos ya nos los hay y donde no los había hoy abundan.

En el tango la situación es al revés, quien fuera un PATO hoy es un niño bien, mantenido por una mina. Pero los que fueron sus amigos saben que en sus tiempos fue un flor de PATO.

Hay tipos que de golpe se les da la buena, es el caso de los gremialistas, todos casados con minas de guita. ¿Que tienen que los hagan distintos de nosotros? o es que dejan todas las secas para la gilada. Para ellos cantó Gardel este tango.

Ayer te vi pasar con aire de bacán
en una voituret copera.
Te saludé y vos te hiciste el gil
como si no me conocieras;
llevabas en tu cara blanca de fifí
más polvos que una carretera.

Fue tal la bronca que yo me agarré
que quise gritarte así:
Pato
fuiste en todo momento;
Pato,
aunque quieras despistar.
Seco,
hoy tenés apartamento
y te pasan mucho vento
pa´lucirte en el Pigall.
Pato,
que peinás a la gomina,
hoy sos
milonguero y compadrón.

Cuando
te dé el espiante la mina
volverás por nuestra esquina
a mangar para el bullón.

De lo que fuiste ayer ya nada te quedó
muchacho rante de mi barrio,
y quien te vio como te he visto yo
nota que sos un pobre otario.

Recuerda que la vida de cualquier bacán
tiene más vueltas que la oreja,
y si un día la suerte no da
al suburbio volverás.

 

 

 

Oscar B. Himschoot
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