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REDENCION
Juan Bautista
Devoto
Era guapo, debute y
bien plantado
Ganador de la calle con estilo
y su facon con legendario filo
marcó a tajos su fama de pesado.
Los hombres de la noche, lo temían:
las mujeres -en fija- lo adoraban
y los giles rastreros lo envidiaban
cuando en la calle larga lo seguían
Tuvo su amor: la mina y un purrete
y alejado de todo firulete
largó el estaño y olvidó las mesas
en donde el escolaso no era risa.
Cazó el laburo, se metió a carniza
y ahora corta cogote y milanesas. |
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