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Pocas
minas piantaron del deguello;
desde la
paica altiva a la chiruza
atropellaste
a toda papìrusa
porque
fuiste...el campeón del atropello.
Nunca
diste a las naifas un resuello,
ni
respetaste súplica ni excusa;
fuera
tana, española, turca o rusa,
a todas
las marcaste con tu sello.
No te
quedaste nunca en el apronte;
convertiste
el amor en una hazaña,
con tu
viril polenta de bisonte.
Azote de
las hembras, tu campaña
sembró tus fatos, desde
el llano al monte;
y llenó de
cornudos...toda España
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