Chancleta

CHANCLETA tiene varias y distintas acepciones lunfardas. Una de ellas es la que se refiere a la dona.

Cuando nace una mujer decimos que nació una CHANCLETA, la niña crece, pasa por los estractor biológicos de gurisa, piba, pebeta, pendeja, potranca, etc. hasta la edad en que TIRA LA CHANCLETA y entonces entra a las categorías de mina, budín, bomba, hembra, potra y con los años el esqueleto se va deteriorando y pertenece a la clasificación de mueble, bagayo, loro, época en que se le caen las ramas a la planta del limonero y hay que levantar las lolas, en que "la cenizas de los años van plateando los cabellos" y comienzan las biabas de tintura, el liffting, la dentadura postiza, la lipoaspiración y los tantos miles de recursos que inventan para que cuando pasa una mina en la calle no sepas si estás piropeando a una menor o a una abuelita.

Como bien dice Martina Iñiguez en su poema "Culpables":

Por eso que llamamos "la presencia"
las minas nos biabamos por demás,
con lifting, siliconas, sin la anuencia
de la busarda que no embucha más
Y pronto nos amura la prudencia
tras la belleza, pretensión fugaz,
que se nos pianta sin benevolencia
con su diquero pedigrée falaz.
Esa preocupación por la apariencia
responde a una razón tal vez procaz
y es que los puntos tienen la tendencia
lo mismo el timorato que el audaz,
de empezar a evaluar la inteligencia
después que revisaron lo demás.

Antes, cuando una mina se tiraba a la pileta se decía que "tiraba la chancleta", expresión que los diccionarios lunfardos o de expresiones populares definen como "Abandonar una mujer los principios morales, darse a una conducta disipada".

Con el tiempo cambió el concepto de "los principios morales" y como la moral cayó en desuso en todos los órdenes, las minas pensaron: ¿Y quien somos nosotras para mantener principios morales? y pensaron bien.

El tema de TIRAR LA CHANCLETA le preocupó a más de un poeta. Así lo expresa Luis Alposta en "Soneto del adiós a la musa finoli" cuando dice:

Me embalurdaste el cuore y la fuí de poeta,
deslizando en tu oreja algún verso discreto y hoy mostraste la hilacha al tirar la chancleta
por un gil de otro barrio que te escribió un soneto.

Es la bronca de quien considera que ha hecho un buen laburo de ablande y le salen tirando la chancleta con otro.

Se puede tirar la chancleta al mas refinado estilo femenino, pero por extensión también su puede tirar la chancleta, cuando alguien se dedicada a la vida disipada, o como diciendo "me tiré a la pileta" y así lo expresa Celedonio Flores en su poema "Flores":

!Que papa son las flores mama mía!
!Como sale mejor la poesía
campaneando la gracia de una flor!
!Araca, qué soneto más shusheta!
A ver si también tiro la chancleta
y me declaro vate soñador....

También Ricardo Ostuni utiliza la expresión en su soneto "Nocturno":

Que joda grande, hermano, vivirla de canuto.
Se atorran los sentidos en el placer fayuto
hasta que el sol asoma con pálida sonrisa.
Allí me bate el justo de piantar las caretas
pues mientras estuvimos tirando las chancletas
nos ha llegado nuestro miércoles de ceniza

REVOLEAR LA CHANCLETA a veces no es lo mismo que tirar la chancleta, puede ser, como en el caso del tango "Guapo sin grupo" tomar una decisión:

Era un guapo sin grupo
con un feite en la jeta,
la melena recortada.
Me engrupió ya de entrada
por su mucha carpeta
y su charla descarada
y por fin una tarde
revoleé la chancleta
y pegué la disparada...
¡Cha qué lindo metejón!
Yo, infeliz; él, tiburón...
Encontró la trampa abierta
y caí como un ratón.

QUEDARSE EN CHANCLETA es quedarse sin nada, en Pampa y la vía, u otras expresiones mas directas que no son propias para un programa de radio serio como pretende ser este.

Pero la CHANCLETA también es una manera de usar un calzado, generalmente la alpargata.

Para ilustrar la aplicación de este término hemos recurrido a una poesía de Homero Expósito, "Batilana" que dice así:

Batilana era un pardo del Abasto
que estibaba delirios de guapeza...
-!una yunta de bueyes en el lomo
y una insidia de chusma en la cabeza!...-
Era amigo de todos los chimentos
y lucía alpargatas en chancletas...
-!El silencio, de plomo, le pesaba
como pesan las cargas de conciencia!-

Por supuesto usar chancletas está prohibido en Recoleta o en Barrio Norte, usar chancletas es más propio de los barrios proletarios y así le certifican los versos de Tino Rodriguez quien en su poema "Mi barrio" dice:

Vivo en humilde barrio proletario
en donde Doña Rosa anda en chancletas.
Donde hay un me ne frega ante la estética,
si lo que importa allí es el morfi diario.

El poeta Juan Carlos Ponte en su poema "Café Tortoni" utliza la expresión "maestros en chancleta" como personas sabias pero humildes:

En tu universo, escuela en camiseta
aprendí con maestros en chancleta
de mi corso en orsai y a contramano.

La CHANCLETA fue también un arma de persuación maternal. Recuerdo la propaganda de la firma Alpargatas donde aparecía una madre dándole chancletazos en la cola a su hijo que había hecho seguramente una travesura con la que se había ganado ese castigo.

Orlando Mario Punzi tiene una poesía llamada "Las voces" en la que recuerda esa "firme lección":

Mamá nos daba la ración completa:
la miel, el pan, la fé, la profecía.
O bien-alguna vez- nos persuadía
con la firme lección de la chancleta.

Pero hay un derivado de Chancleta, que es CHANCLETEAR, aplicable a ambos sexos y significa "meter los cuernos".

Es de lo que se quejan muchas mujeres cuando le confiesan sus intimidades a alguna amiga y le dicen: "Soy una desgraciada, me tocó un marido cornudo".

Oscar B. Himschoot
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